Alerta - Economía
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Urgente 24 le brinda la noticia:
Politburó del Partido Comunista chino: Luo Gan, Wu Guanzheng, Zeng Qinghong, Wen Jiabao, Hu Jintao, Wu Bangguo, Jia Qinglin, Huang Ju, y Li Changchun.
06/03/2004 - 09:26
Xiaokang: Lo que K debería aprender de China
Todos el mundo habla hoy de China, luego de que el 1er. ministro chino, Wen Jiabao, abrió la histórica sesión anual del Parlamento, que deberá aprobar una serie de reformas constitucionales históricas que incluyen garantías para la propiedad privada y los derechos humanos, con un discurso en el que se comprometió a ayudar al sector campesino, postergado aún por el desarrollo económico. El siguiente informe fue elaborado por el equipo de Edición i y por la actualidad del tema prefirió compartirlo hoy con todos los Usuarios Registrados de U24:
La Argentina busca un modelo de crecimiento sustentable y estable. China tiene algunos elementos interesantes. Es el país que más crece, que más atrae a las inversiones extranjeras y que más hábilmente se ha insertado en la cadena de producción global. Algunos apuntes de lo que el Partido Comunista de China está ejecutando.
Pocas naciones han cambiado tan rápido (o en forma tan espectacular) como China desde los años 70. La nación más poblada del mundo liberalizó su economía y dejó atrás las exportaciones simples y de baja calidad para abordar la de artículos de alta tecnología, a la vez que fomentó un activo sector privado que atrae US$ 500.000 millones en inversión extranjera directa (IED).
El país se ha convertido en una tremenda máquina exportadora: las ventas al exterior de China crecieron 8 veces a más de US$ 380.000 millones anuales entre 1990 y 2003; las exportaciones en la industria de la electrónica representan hoy 30% del total de Asia en ese sector.
En 2003, la participación china en las exportaciones globales llegó a 6%, en comparación con el 3,9% de 2000. China representó 16% del crecimiento de la economía global, en el 2do. lugar, sólo después de USA.
El progreso de China ha inquietado a muchos de sus vecinos y socios comerciales. Pekín ha intentado mitigar las inquietudes de sus vecinos promoviendo un proyecto para crear una zona de libre comercio regional y estrechando la cooperación económica en Asia mediante mecanismos locales. Pero sus gestos de buena voluntad no han servido para tranquilizar a nadie.
En vísperas de la crisis financiera de 1997-1998, Japón y Corea del Sur contaban con IED por US$ 17.000 millones y US$ 12.000 millones, respectivamente. Hoy la IED en Japón es el 1,1% del PIB, pero en China es el 40%.
Para mitigar la tensión causada por los despidos masivos en las empresas estatales 45 millones de trabajadores en 5 años, Pekín ha permitido que los extranjeros coloquen US$ 450.000 millones en su economía. La participación de la inversión en el PIB chino alcanzó a 42,2% desde 2002.
La inversión masiva (extranjera e interna) ha creado una sobre-expansión de la capacidad instalada, lo que puede impedir que los industriales obtengan un rendimiento adecuado sobre su capital.
Hoy, China cuenta con una capacidad de producir 2,8 millones de automóviles, por ejemplo, pero en realidad sólo se venden 1,8 millón. La asignación equivocada de capital sigue siendo un riesgo real, dado el nivel de formación de capital fijo del país.
En 1979, Deng Xiaoping popularizó el término xiaokang, que se utilizó primero en el Shijing, un libro clásico de poesía de los siglos X a VI a.C.
De acuerdo con un académico de Pekín, Lu Shuzeng, xiaokang representa el concepto de una sociedad ideal que proporciona el bien a todos sus ciudadanos: es una noción poética que Deng adornó para concederle una dimensión económica. Para él, el concepto se traducía en lograr un PIB per cápita de US$ 800 hacia finales del siglo XX.
El PIB real del país ha crecido a más de US$ 1,3 billón, cuando en 1970 fue de US$ 106.000 millones. Pero el PIB de la China actual equivale a 11,5% del de USA.
Sin embargo, dado que Pekín contuvo el crecimiento de la población (inferior a 1% por año, cuando en los 60 fue de 3% durante los 60), el crecimiento del PIB de China se ha convertido en enormes ganancias en ingreso per cápita.
Hoy los automóviles son el único artículo de consumo con una baja tasa de penetración (0,9%), pero como las ventas crecen a una tasa anual de 40% a 50%, deberían alcanzar a los demás en los próximos años.
En fechas recientes, los políticos chinos han destacado la necesidad de atender los efectos sociales de la transición económica de su país, antes que promover sólo un crecimiento rápido.
El nuevo presidente, Hu Jintao, en múltiples discursos se ha referido a la desigualdad económica, y el nuevo premier, Wen Jiabao, ha subrayado la necesidad de reforzar el consumo interno, no sólo las exportaciones.
Elevar los niveles de vida importa tanto a los mandatarios actuales de China como a Deng hace 25 años, pero hoy lograr el xiaokang significa alcanzar un PIB per cápita de US$ 2.000 para 2020.
Aunque a menudo se piensa que China es una sociedad rural, tiene más de 200 ciudades con más de 1 millón de habitantes. En las décadas de 1970 y 1980, la transformación económica fue impulsada por reformas agrícolas que alentaron a los campesinos a elevar la producción. Durante los 90, sin embargo, la revolución pasó a los centros urbanos y a la industria.
Sus beneficios económicos se han concentrado en estas áreas urbanas y han producido grandes disparidades entre las áreas costeras del este del país, integradas y en su mayor parte urbanas, y las economías rurales y fragmentadas del oeste. Hoy, China produce 57% de su PIB en el este, 26% en la región central y sólo 17% en el oeste.
Los inversionistas extranjeros han reforzado esta división al colocar 86.4% de su capital en el este, 9% en la región central y sólo 4.6% en el oeste.
Pekín trata de compensar las desigualdades regionales invirtiendo en las áreas necesitadas. Por ejemplo, el presupuesto del Estado para la construcción asigna 13.9% a la región occidental, en comparación con 8.7% para la región del este. Y 75% de la producción industrial de las compañías estatales cae en la región occidental, en comparación con 39% en la región oriental. Asimismo, el gobierno promueve la inversión privada en la región del oeste.
Sin embargo, no es probable que estas medidas reduzcan la brecha entre las regiones. Y el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) puede deprimir aún más los ingresos rurales al abrir el país a un número mayor de importaciones de alimentos, que podrían competir con la producción local. Millones de personas pueden dejar el campo para inundar las ciudades, poniendo en riesgo la estabilidad social de los centros urbanos.
Otro gran problema de China es el desempleo. Se calcula que el índice de desempleo en las áreas urbanas es de más de 8%; puede haber unos 200 millones de desempleados más en el campo. De acuerdo con Zhai Zhenwu, director del Instituto de Investigación Demográfica de la Universidad Renmin de China, el país necesitará crear 20 millones de empleos nuevos al año para absorber a los 8 millones de personas que han perdido sus trabajos en las empresas estatales.
El remedio más efectivo para el desempleo (aparte de estimular la IED) es utilizar capital interno para crear más empleos en el sector privado de servicios. Aunque el sector de servicios representa sólo 33% del PIB de China, constituye 85% de los empleos creados durante los últimos 5 años.
Pero la falta de créditos para las pequeñas empresas privadas ha sofocado el crecimiento; los grandes bancos siguen prestando a las grandes compañías estatales; y el mercado accionario se ha restringido, en gran parte, a las empresas estatales.
Una vez que concluya la actual transición política, el gobierno tendrá que emprender acciones efectivas para promover los préstamos a las pequeñas empresas y crear una Bolsa de Valores para verdaderas compañías privadas.
Investigadores de la Universidad Nacional Australiana han propuesto que, para aliviar el desempleo rural, China debería promover también la creación de instituciones de micropréstamos en las áreas rurales a fin de que los ahorros de los agricultores puedan utilizarse para el desarrollo local.
En 1997, en un intento de reformar el sistema bancario, casi todas las sucursales de los bancos estatales se cerraron en las áreas rurales, donde en el año 2020 vivirán 800 millones de personas. Las cooperativas de créditos rurales que quedaron recibieron la carga de préstamos no financiables y no contaron con la capacidad de manejar los préstamos al por menor. Hoy, estas cooperativas realizan 60% de sus negocios fuera del sector agrícola.
Otro problema de China es encontrar una manera de apoyar a su población que envejece. En 2030, 25% de la población china tendrá más de 65 años, cifra comparable a la de USA. Sin embargo, a diferencia de éste, China no tiene fondos de pensiones. El problema es más agudo en las áreas rurales, donde los ancianos, que en lo esencial no cuentan con beneficios de pensiones, dependen de familias cada vez más pequeñas para vivir.
El éxito de China radica en la transformación del mercado de la industria electrónica en Asia. Hoy, China cubre 30% de las exportaciones de aparatos electrónicos de la región, en comparación con sólo 14,3% en 1997.
Los avances chinos perjudicaron a Singapur, cuya participación de mercado, en ese período, cayó de 19,3 a 9,8%. También están presionados Malasia, Taiwán y Tailandia. Sólo Corea del Sur logró mantenerse ante la competencia china: su participación en el mercado en 2002 (17,1%) fue mayor que la de 1997 (16,5%), pero menor que su punto más alto de 18,7% en 2000.
Es probable que las exportaciones tecnológicas de China sigan en crecimiento, ya que recibe el impulso de las compañías taiwanesas que trasladan sus operaciones al continente. Las firmas taiwanesas son también importantes proveedores de componentes para las principales compañías de computadoras en China.
El mayor exportador de China en 2002 fue Honhai Electronics, fabricante taiwanés de partes de computadora, que exportó desde el continente por US$ 4.380 millones.
La emigración de las compañías electrónicas de Taiwán a China continental podría tener enormes consecuencias para la economía mundial. Las compañías de Taiwán ya producen en China 25% de sus PC. Casi 10% de la población económicamente activa de Taiwán puede ser empleada ya en el continente.
Taiwán tiene 23 millones de habitantes y una fuerza de trabajo de 10 millones. Según analistas, hay más de 40.000 empresas taiwanesas que operan en China continental: dan empleo formal a 500.000 taiwaneses, y a otros 400.000 empleo informal. (Además, unos 4.000 taiwaneses estudian en universidades chinas).
Según los expertos, el comercio exterior chino es un indicio de que se ha convertido en un eslabón esencial en la cadena de producción global de muchos productos que requieren trabajo intensivo.
El auge en sus exportaciones es equiparado por sus importaciones industriales y las oportunidades de inversión extranjera.
Como resultado de su nuevo papel en la cadena global, China sufre déficits comerciales con Asia del Este y superávit comerciales con América del Norte y Europa. China tiene déficits comerciales de US$ 31.500 millones con Taiwán, de US$ 13.100 millones con Corea del Sur, de US$ 7.600 millones con la Asociación de Naciones Asiáticas del Sureste, de US$ 5.000 millones con Japón y de US$ 1.300 millones con Australia.
China ha desplazado a USA como el mayor socio comercial de Corea del Sur.
Y alcanzó a México como el 2do. socio comercial más grande de USA, pese a no tener un Tratado de Libre Comercio como el Nafta.
La Agencia Internacional de Energía señala que las importaciones netas de petróleo de China crecerán de 1,7 millón de barriles diarios en 2001 a 9,8 millones para 2030. China sólo podrá satisfacer esta demanda de petróleo si incrementa sus exportaciones de manufacturas.
Fue feroz la presión para que China devaluara su moneda durante la crisis financiera asiática de 1997-1998, pero sus gobernantes se negaron, argumentando que sólo diseminarían la crisis.
China es reacia a introducir tipos de cambio flexibles por temor de que pudieran afectar su índice de desempleo y trastornar su estabilidad financiera. Como el gobierno chino considera que el crecimiento de las exportaciones es una medida para reducir el desempleo, se muestra renuente a jugar con las ventajas competitivas del país.
Como las reservas chinas de divisas están incrementándose e impulsando el crecimiento monetario, el país debería considerar sustituir su tipo de cambio fijo con una banda de flotación. Es probable que esa banda meta permita que la moneda fluctúe de 3 a 5%, mucho menos que la revaluación de 30% a 40% que reclaman las compañías estadounidenses.
Aunque el gobierno de USA insiste en que quiere que China revalorice su moneda, no puede estar del todo disgustado con los efectos colaterales de la paridad fija. Gracias a ésta, hoy China pertenece a un grupo de países de Asia del Este que atesora en sus reservas US$ 1.7 billón en divisas, o sea 70% del total mundial (a partir del 30% de hace 10 años). En 18 meses, por ejemplo, China compra US$ 100.000 millones en títulos del gobierno de USA, y Japón, US$ 150.000 millones. Al hacerlo, estos países se han convertido en las fuentes de financiamiento de los crecientes déficit fiscal y de cuenta corriente de USA.
Si China y Japón retiraran su apoyo al dólar, es probable que los rendimientos de los bonos estadounidenses se elevarían drásticamente, aumentando las tasas hipotecarias y eliminando el auge inmobiliario que ha mantenido el consumo interno estadounidense desde 2001. Pero algo semejante es impensable porque China y Japón se han vuelto dependientes del mercado estadounidense y no querrán arriesgar la prosperidad de USA (su mercado) prefiriendo atesorar oro o euros.
Los cambios en la alta jerarquía china sólo deberían acelerar las reformas.
Jiang Zemin, ex presidente del país y jefe del Partido Comunista, y Zhu Rongji, ex premier, fueron sustituidos por políticos más jóvenes y con puntos de vista más liberales.
Por ejemplo, Wen Jiabao, el nuevo premier, es un administrador que fue muy cercano a Zhao Ziyang, el premier liberal despedido por simpatizar con los estudiantes de la plaza Tiananmen. Y de los siete miembros del Politburó y más de la mitad de los 200 miembros del Comité Central se retiraron, todos fueron sustituidos por líderes con títulos universitarios.
Todavía se esperan más cambios. Es probable que el regreso a China de políticos educados en las universidades de USA fomente la reforma económica, y una mayor liberalización política.
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Politburó del Partido Comunista chino: Luo Gan, Wu Guanzheng, Zeng Qinghong, Wen Jiabao, Hu Jintao, Wu Bangguo, Jia Qinglin, Huang Ju, y Li Changchun.
06/03/2004 - 09:26
Xiaokang: Lo que K debería aprender de China
Todos el mundo habla hoy de China, luego de que el 1er. ministro chino, Wen Jiabao, abrió la histórica sesión anual del Parlamento, que deberá aprobar una serie de reformas constitucionales históricas que incluyen garantías para la propiedad privada y los derechos humanos, con un discurso en el que se comprometió a ayudar al sector campesino, postergado aún por el desarrollo económico. El siguiente informe fue elaborado por el equipo de Edición i y por la actualidad del tema prefirió compartirlo hoy con todos los Usuarios Registrados de U24:
La Argentina busca un modelo de crecimiento sustentable y estable. China tiene algunos elementos interesantes. Es el país que más crece, que más atrae a las inversiones extranjeras y que más hábilmente se ha insertado en la cadena de producción global. Algunos apuntes de lo que el Partido Comunista de China está ejecutando.
Pocas naciones han cambiado tan rápido (o en forma tan espectacular) como China desde los años 70. La nación más poblada del mundo liberalizó su economía y dejó atrás las exportaciones simples y de baja calidad para abordar la de artículos de alta tecnología, a la vez que fomentó un activo sector privado que atrae US$ 500.000 millones en inversión extranjera directa (IED).
El país se ha convertido en una tremenda máquina exportadora: las ventas al exterior de China crecieron 8 veces a más de US$ 380.000 millones anuales entre 1990 y 2003; las exportaciones en la industria de la electrónica representan hoy 30% del total de Asia en ese sector.
En 2003, la participación china en las exportaciones globales llegó a 6%, en comparación con el 3,9% de 2000. China representó 16% del crecimiento de la economía global, en el 2do. lugar, sólo después de USA.
El progreso de China ha inquietado a muchos de sus vecinos y socios comerciales. Pekín ha intentado mitigar las inquietudes de sus vecinos promoviendo un proyecto para crear una zona de libre comercio regional y estrechando la cooperación económica en Asia mediante mecanismos locales. Pero sus gestos de buena voluntad no han servido para tranquilizar a nadie.
En vísperas de la crisis financiera de 1997-1998, Japón y Corea del Sur contaban con IED por US$ 17.000 millones y US$ 12.000 millones, respectivamente. Hoy la IED en Japón es el 1,1% del PIB, pero en China es el 40%.
Para mitigar la tensión causada por los despidos masivos en las empresas estatales 45 millones de trabajadores en 5 años, Pekín ha permitido que los extranjeros coloquen US$ 450.000 millones en su economía. La participación de la inversión en el PIB chino alcanzó a 42,2% desde 2002.
La inversión masiva (extranjera e interna) ha creado una sobre-expansión de la capacidad instalada, lo que puede impedir que los industriales obtengan un rendimiento adecuado sobre su capital.
Hoy, China cuenta con una capacidad de producir 2,8 millones de automóviles, por ejemplo, pero en realidad sólo se venden 1,8 millón. La asignación equivocada de capital sigue siendo un riesgo real, dado el nivel de formación de capital fijo del país.
En 1979, Deng Xiaoping popularizó el término xiaokang, que se utilizó primero en el Shijing, un libro clásico de poesía de los siglos X a VI a.C.
De acuerdo con un académico de Pekín, Lu Shuzeng, xiaokang representa el concepto de una sociedad ideal que proporciona el bien a todos sus ciudadanos: es una noción poética que Deng adornó para concederle una dimensión económica. Para él, el concepto se traducía en lograr un PIB per cápita de US$ 800 hacia finales del siglo XX.
El PIB real del país ha crecido a más de US$ 1,3 billón, cuando en 1970 fue de US$ 106.000 millones. Pero el PIB de la China actual equivale a 11,5% del de USA.
Sin embargo, dado que Pekín contuvo el crecimiento de la población (inferior a 1% por año, cuando en los 60 fue de 3% durante los 60), el crecimiento del PIB de China se ha convertido en enormes ganancias en ingreso per cápita.
Hoy los automóviles son el único artículo de consumo con una baja tasa de penetración (0,9%), pero como las ventas crecen a una tasa anual de 40% a 50%, deberían alcanzar a los demás en los próximos años.
En fechas recientes, los políticos chinos han destacado la necesidad de atender los efectos sociales de la transición económica de su país, antes que promover sólo un crecimiento rápido.
El nuevo presidente, Hu Jintao, en múltiples discursos se ha referido a la desigualdad económica, y el nuevo premier, Wen Jiabao, ha subrayado la necesidad de reforzar el consumo interno, no sólo las exportaciones.
Elevar los niveles de vida importa tanto a los mandatarios actuales de China como a Deng hace 25 años, pero hoy lograr el xiaokang significa alcanzar un PIB per cápita de US$ 2.000 para 2020.
Aunque a menudo se piensa que China es una sociedad rural, tiene más de 200 ciudades con más de 1 millón de habitantes. En las décadas de 1970 y 1980, la transformación económica fue impulsada por reformas agrícolas que alentaron a los campesinos a elevar la producción. Durante los 90, sin embargo, la revolución pasó a los centros urbanos y a la industria.
Sus beneficios económicos se han concentrado en estas áreas urbanas y han producido grandes disparidades entre las áreas costeras del este del país, integradas y en su mayor parte urbanas, y las economías rurales y fragmentadas del oeste. Hoy, China produce 57% de su PIB en el este, 26% en la región central y sólo 17% en el oeste.
Los inversionistas extranjeros han reforzado esta división al colocar 86.4% de su capital en el este, 9% en la región central y sólo 4.6% en el oeste.
Pekín trata de compensar las desigualdades regionales invirtiendo en las áreas necesitadas. Por ejemplo, el presupuesto del Estado para la construcción asigna 13.9% a la región occidental, en comparación con 8.7% para la región del este. Y 75% de la producción industrial de las compañías estatales cae en la región occidental, en comparación con 39% en la región oriental. Asimismo, el gobierno promueve la inversión privada en la región del oeste.
Sin embargo, no es probable que estas medidas reduzcan la brecha entre las regiones. Y el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) puede deprimir aún más los ingresos rurales al abrir el país a un número mayor de importaciones de alimentos, que podrían competir con la producción local. Millones de personas pueden dejar el campo para inundar las ciudades, poniendo en riesgo la estabilidad social de los centros urbanos.
Otro gran problema de China es el desempleo. Se calcula que el índice de desempleo en las áreas urbanas es de más de 8%; puede haber unos 200 millones de desempleados más en el campo. De acuerdo con Zhai Zhenwu, director del Instituto de Investigación Demográfica de la Universidad Renmin de China, el país necesitará crear 20 millones de empleos nuevos al año para absorber a los 8 millones de personas que han perdido sus trabajos en las empresas estatales.
El remedio más efectivo para el desempleo (aparte de estimular la IED) es utilizar capital interno para crear más empleos en el sector privado de servicios. Aunque el sector de servicios representa sólo 33% del PIB de China, constituye 85% de los empleos creados durante los últimos 5 años.
Pero la falta de créditos para las pequeñas empresas privadas ha sofocado el crecimiento; los grandes bancos siguen prestando a las grandes compañías estatales; y el mercado accionario se ha restringido, en gran parte, a las empresas estatales.
Una vez que concluya la actual transición política, el gobierno tendrá que emprender acciones efectivas para promover los préstamos a las pequeñas empresas y crear una Bolsa de Valores para verdaderas compañías privadas.
Investigadores de la Universidad Nacional Australiana han propuesto que, para aliviar el desempleo rural, China debería promover también la creación de instituciones de micropréstamos en las áreas rurales a fin de que los ahorros de los agricultores puedan utilizarse para el desarrollo local.
En 1997, en un intento de reformar el sistema bancario, casi todas las sucursales de los bancos estatales se cerraron en las áreas rurales, donde en el año 2020 vivirán 800 millones de personas. Las cooperativas de créditos rurales que quedaron recibieron la carga de préstamos no financiables y no contaron con la capacidad de manejar los préstamos al por menor. Hoy, estas cooperativas realizan 60% de sus negocios fuera del sector agrícola.
Otro problema de China es encontrar una manera de apoyar a su población que envejece. En 2030, 25% de la población china tendrá más de 65 años, cifra comparable a la de USA. Sin embargo, a diferencia de éste, China no tiene fondos de pensiones. El problema es más agudo en las áreas rurales, donde los ancianos, que en lo esencial no cuentan con beneficios de pensiones, dependen de familias cada vez más pequeñas para vivir.
El éxito de China radica en la transformación del mercado de la industria electrónica en Asia. Hoy, China cubre 30% de las exportaciones de aparatos electrónicos de la región, en comparación con sólo 14,3% en 1997.
Los avances chinos perjudicaron a Singapur, cuya participación de mercado, en ese período, cayó de 19,3 a 9,8%. También están presionados Malasia, Taiwán y Tailandia. Sólo Corea del Sur logró mantenerse ante la competencia china: su participación en el mercado en 2002 (17,1%) fue mayor que la de 1997 (16,5%), pero menor que su punto más alto de 18,7% en 2000.
Es probable que las exportaciones tecnológicas de China sigan en crecimiento, ya que recibe el impulso de las compañías taiwanesas que trasladan sus operaciones al continente. Las firmas taiwanesas son también importantes proveedores de componentes para las principales compañías de computadoras en China.
El mayor exportador de China en 2002 fue Honhai Electronics, fabricante taiwanés de partes de computadora, que exportó desde el continente por US$ 4.380 millones.
La emigración de las compañías electrónicas de Taiwán a China continental podría tener enormes consecuencias para la economía mundial. Las compañías de Taiwán ya producen en China 25% de sus PC. Casi 10% de la población económicamente activa de Taiwán puede ser empleada ya en el continente.
Taiwán tiene 23 millones de habitantes y una fuerza de trabajo de 10 millones. Según analistas, hay más de 40.000 empresas taiwanesas que operan en China continental: dan empleo formal a 500.000 taiwaneses, y a otros 400.000 empleo informal. (Además, unos 4.000 taiwaneses estudian en universidades chinas).
Según los expertos, el comercio exterior chino es un indicio de que se ha convertido en un eslabón esencial en la cadena de producción global de muchos productos que requieren trabajo intensivo.
El auge en sus exportaciones es equiparado por sus importaciones industriales y las oportunidades de inversión extranjera.
Como resultado de su nuevo papel en la cadena global, China sufre déficits comerciales con Asia del Este y superávit comerciales con América del Norte y Europa. China tiene déficits comerciales de US$ 31.500 millones con Taiwán, de US$ 13.100 millones con Corea del Sur, de US$ 7.600 millones con la Asociación de Naciones Asiáticas del Sureste, de US$ 5.000 millones con Japón y de US$ 1.300 millones con Australia.
China ha desplazado a USA como el mayor socio comercial de Corea del Sur.
Y alcanzó a México como el 2do. socio comercial más grande de USA, pese a no tener un Tratado de Libre Comercio como el Nafta.
La Agencia Internacional de Energía señala que las importaciones netas de petróleo de China crecerán de 1,7 millón de barriles diarios en 2001 a 9,8 millones para 2030. China sólo podrá satisfacer esta demanda de petróleo si incrementa sus exportaciones de manufacturas.
Fue feroz la presión para que China devaluara su moneda durante la crisis financiera asiática de 1997-1998, pero sus gobernantes se negaron, argumentando que sólo diseminarían la crisis.
China es reacia a introducir tipos de cambio flexibles por temor de que pudieran afectar su índice de desempleo y trastornar su estabilidad financiera. Como el gobierno chino considera que el crecimiento de las exportaciones es una medida para reducir el desempleo, se muestra renuente a jugar con las ventajas competitivas del país.
Como las reservas chinas de divisas están incrementándose e impulsando el crecimiento monetario, el país debería considerar sustituir su tipo de cambio fijo con una banda de flotación. Es probable que esa banda meta permita que la moneda fluctúe de 3 a 5%, mucho menos que la revaluación de 30% a 40% que reclaman las compañías estadounidenses.
Aunque el gobierno de USA insiste en que quiere que China revalorice su moneda, no puede estar del todo disgustado con los efectos colaterales de la paridad fija. Gracias a ésta, hoy China pertenece a un grupo de países de Asia del Este que atesora en sus reservas US$ 1.7 billón en divisas, o sea 70% del total mundial (a partir del 30% de hace 10 años). En 18 meses, por ejemplo, China compra US$ 100.000 millones en títulos del gobierno de USA, y Japón, US$ 150.000 millones. Al hacerlo, estos países se han convertido en las fuentes de financiamiento de los crecientes déficit fiscal y de cuenta corriente de USA.
Si China y Japón retiraran su apoyo al dólar, es probable que los rendimientos de los bonos estadounidenses se elevarían drásticamente, aumentando las tasas hipotecarias y eliminando el auge inmobiliario que ha mantenido el consumo interno estadounidense desde 2001. Pero algo semejante es impensable porque China y Japón se han vuelto dependientes del mercado estadounidense y no querrán arriesgar la prosperidad de USA (su mercado) prefiriendo atesorar oro o euros.
Los cambios en la alta jerarquía china sólo deberían acelerar las reformas.
Jiang Zemin, ex presidente del país y jefe del Partido Comunista, y Zhu Rongji, ex premier, fueron sustituidos por políticos más jóvenes y con puntos de vista más liberales.
Por ejemplo, Wen Jiabao, el nuevo premier, es un administrador que fue muy cercano a Zhao Ziyang, el premier liberal despedido por simpatizar con los estudiantes de la plaza Tiananmen. Y de los siete miembros del Politburó y más de la mitad de los 200 miembros del Comité Central se retiraron, todos fueron sustituidos por líderes con títulos universitarios.
Todavía se esperan más cambios. Es probable que el regreso a China de políticos educados en las universidades de USA fomente la reforma económica, y una mayor liberalización política.
