No sé si el que se va es valiente, es un buen analista, es un mediocre o simplemente es todo eso (las personas conjugan muchas cualidades y muchos defectos) y como en mi caso, está cansado. Tengo 55 años. Empecé a trabajar a los 14, estudiando simultáneamente. Durante treinta construí con mi marido lo que iba a ser nuestro futuro y el de nuestra hija. Mi marido era arquitecto. Yo, Licenciada en Comunicación. Teníamos una empresa constructora. Fuimos progresando. Todo a pulmón. En el año 95 nos agarró el tequila, con un edificio recién terminado. Durante un año no pudimos vender un solo departamento. Finalmente, lo reventamos, pagamos nuestras deudas, y nos acomodamos a las pérdidas. Mi marido, nunca pudo recuperarse de ese traspié, finalmente, nos pidieron la quiebra, su corazón no aguantó ese golpe y falleció el año pasado a los 54 años.
Ya sé que a mucha gente de La Baranda le molesta que se traten temas personales, pero es la única manera de explicar que, a pesar de mantenerme fuerte y seguir luchando por mi hija y por mí, estoy cansada. No me siento en condiciones de seguir "donando" mi esfuerzo, en impuestos que pago y que van a un pozo negro, en tener que pelear porque para cada paso o trámite que uno tiene que hacer aparecen "buitres" exigiendo coimas
para hacer lo que se debe. Cansada de la máquina de impedir. No quiero perder lo poco que me queda y todavía tengo algo de "polenta" para hacer lo que sé o cualquier otra cosa pero ordenadamente, donde se respete mi trabajo, mi vida como persona civilizada.
No sé como lo verá usted Harry. Lo único que estoy haciendo es tratar de sobrevivir. Chau. Gracias