DE LA FAMILIA ACEVEDO AL GIGANTE INDIO ARCELOR-MITTAL
Acindar: inversiones millonarias en medio de los cortes de energía Destinó US$ 140 millones, pero por los cortes perdió 34.000 toneladas de acero.
Silvia Naishtat snaishtat@clarin.com

Los galpones inmensos y los vagones que llevan la palanquilla de una punta a otra, dan la impresión de que el acero aún se produce como en el siglo XIX. Pero en la planta de Acindar, que ocupa 300 hectáreas sobre el río Paraná, las apariencias engañan. Hacia el interior, un robot toma muestras y la temperatura en el momento de la colada. Y un ingeniero sigue el proceso desde que nacen los barrotes hasta que se convierten en alambres o estructuras para la construcción desde la cabina de control que se parece a las de la Nasa. En estos días se palpa, sin embargo, ese clima de que todo está patas para arriba. Acindar se encuentra en el medio de un proceso de inversión de US$ 140 millones que la colocará en la cima entre las siderúrgicas de su tipo en la región. La empresa, que factura US$ 1.000 millones, dejó de pertenecer a la familia Acevedo que la fundó hace 60 años para ser parte del poderosísimo grupo indio Arcelor-Mittal, el número uno del mundo en el acero. Arturo Acevedo, ingeniero de profesión, de 56 años y nieto del fundador, hace 40 años que trabaja en la firma, además de haber vivido siete años en la fábrica de Villa Constitución. Sigue siendo el CEO de la empresa. Claro que ahora reporta a un grupo gigantesco. Acevedo le cuenta a Clarín que la planta figura entre las diez mejores de Arcelor-Mittal por su organización productiva y su nivel tecnológico. Aunque añade que pese a que tienen todo para despegar, cuando alcancen en breve una producción de 1,7 millones de toneladas de acero, la crisis energética los castiga. “Es un problema serio. Nosotros consumimos tanto gas y electricidad como toda la ciudad de Rosario. Los cortes nos afectan. El año pasado perdimos 27.000 toneladas y en lo que va de este año, 34.000. Estamos muy preocupados”. –¿Van a paralizar inversiones? –Estamos en pleno proceso de inversiones. Vamos a inaugurar en breve el tren de laminación más moderno del mundo. –¿Qué cambió para Acindar al pertenecer a Arcelor- Mittal? –La ventaja es el tamaño. Nos beneficiamos en la compra de insumos y de una red comercial global. Acindar era una firma independiente que tenía su manera de hacer negocios. Hasta el 2000 la industria siderúrgica estaba fragmentada y comenzaron las fusiones. Esto impacta en los precios que tenían variaciones acentuadas. Con la concentración de las decisiones hay una mayor estabilidad en un escenario donde existen dos grandes demandantes como China y la India y un producto como el acero que se está renovando permanentemente.