Verlo todo junto es impresionante y pone la piel de gallina. Le agrego una:

Escuchar hablar continuamente del respeto a la ley y de que debemos volver a los tiempos en que sólo bastaba la palabra empeñada, cuando "se cacarean" en todas las leyes: anteriores, nuevas y por venir y sobre todo en la única y Suprema, la Constitución.