Que quede claro que jamás defendí la pesificación asimétrica, sino que defendí en todo momento el abandono de la convertibilidad. En su momento dije cuál era la solución: pesificar las deudas y compensar las diferencias de valor con índices de actualización aplicables a la índole de la relación entre deudor y acreedor. Así, si el deudor era una constructora y el acreedor una inmobiliaria, aplicar el índice de precios de la construcción; si era entre particulares, el índice de precios minoristas, y así indefinidamente. En la relación entre bancos y público bien se podría haber jugado con el índice de precios minoristas y las altas tasas de interés para dar una respuesta definitiva. Puede ser difícil de aplicar, en la práctica, pero es lo más justo ya que queda a salvo el PODER ADQUISITIVO.

La pesificación asimétrica fue una concesión del gobierno de Duhalde hacia el principal factor de desestabilización y de progreso que tiene toda sociedad, que es la clase media, que es la que en forma principal ahorra en bancos argentinos. Lo cierto es que el problema nació cuando se autorizó a los bancos a prestar dólares y a recibir depósitos en dólares, algo ridículo ya que el Estado no puede emitir dólares para afrontar corridas generalizadas.

Igualmente, aunque fue un error, no creo que de por sí haya sido, la pesificación asimétrica, el factor que haya desarticulado el sistema de relaciones jurídicas entre acreedores y deudores. Hubo muchos otros factores.

En cuanto a mi supuesta defensa de la Universidad Pública, considero que es absolutamente imprescindible tener Universidades públicas, que cumplen una función social importantísima, y que en muchísimas carreras son mejores que las Universidades privadas (ej: Medicina, psicología, ciencias políticas, Arquitectura, Ingeniería y tantas otras).

En el caso particular de Derecho, la mejor Universidad es la UCA, donde por suerte no se puede promocionar todas las materias con 5,50 de promedio como en la UBA, donde nos exigen una asistencia del 75% y se cumple a rajatabla, donde dan clases los profesores titulares siempre, donde se cursa 4 horas y media por día y donde hay finales obligatorios, lo cual obliga a estudiar toda la materia al menos dos veces, ya que para acceder al final hay que aprobar los dos parciales, ambos con más de 4, así que si uno saca 1 y 10, igualmente tiene que recuperar el primero, no como en la UBA donde uno habría promocionado la materia. Los finales son orales y con bolillero, es decir, a la vieja usanza, y la exigencia es mucho mayor, y esto lo compruebo con al menos 10 amigos del colegio que estudian Derecho en la UBA y estudian el 50% de lo que yo estudio y promocionan siempre. Además, la Universidad enseña valores católicos que son los que yo comparto. Por estas razones estudio en la UCA, y por eso creo que conviene pagar por su enseñanza. Si estudiara Ingeniería, seguramente iría a la UBA, pero no lo hago. Es más, cursé como oyente en la UBA ciertas materias específicas de Derecho que me interesaban, y de Economía, y me gustó.

Jamás dije que fuera maravillosa la Universidad Pública, es más, es cada día peor, sólo que la educación debiera ser materia ajena a la pura oferta y demanda, y hay criterios de política social, que jamás van a entender los economicistas como LM, que hacen absolutamente imprescindible que con los impuestos que uno paga se financie la Universidad Pública, que en general alberga a gente de clase media, que es el motor del país.

Muy felices Pascuas para vos y tu familia!!
Saludos!
QUIQUE