Autopoiesis: Según la Teoría de la Complejidad a una nación constituye un sistema adaptativo complejo; que se encuentra sometido a dos influencias opuestas. Una promueve el cambio, –resultado de múltiples agentes independientes que buscan mejorar su situación– y la otra promueve la permanencia –a fin de asegurar la identidad, como acto de auto-preservación–. Ésta última se denomina autopoiesis y podemos imaginarla como una regla que señala algunas características que no deben ser modificadas, salvo justificación extrema. Es debido a la autopoiesis que la Nación Argentina de hoy puede considerarse la misma entidad que la de siglos pasados. ¿Cuáles son aquellas características que deben preservarse de los cambios? Todas aquellas que conforman nuestra identidad. Algunos ejemplos pueden ser: los símbolos patrios, los nombres, las tradiciones, las leyes fundamentales... Quizás una de las explicaciones de nuestra crisis actual sea el escaso respeto hacia dichos valores intrínsecos. Tanto vale cambiar el nombre de una calle, como el valor de la moneda. Hoy queremos mudar la capital; mañana cambiar el sistema de gobierno. Un día las elecciones internas partidarias deben ser abiertas, simultáneas y obligatorias; al otro no es necesario realizarlas. Ayer los depósitos bancarios eran intangibles; hoy el Estado puede incautarlos. Un año las fechas patrias son días feriados, al otro se corren al lunes más cercano. Un gobierno emite un bono de deuda y el siguiente lo desconoce. En una ocasión condenamos a Pinochet por violar los derechos humanos; en otra invitamos a Fidel Castro a disertar en la Facultad de Derecho. Hoy encarcelamos a quien atenta contra la democracia; mañana lo indultamos porque nos parece adecuado. Otrora el Presidente asumía su función en la Casa Rosada; hoy lo hace en el Congreso... Algunos de estos ejemplos pueden parecer sin importancia, pero todos están dando una señal muy clara: nuestra palabra no vale.