Todos los que opera en el mercado seguramente han experimentado alguna vez, eso que podríamos llamar "parálisis del trader", es decir, la incapacidad de enviar una orden al mercado porque nuestras creencias acerca de lo que debería hacer el mercado no concuerdan con lo que está sucediendo, lo que resulta en una extraña mezcla de stress y dudas.

Dicen los psicológos que ese fenómeno se denomina disonancia cognitiva, es decir, la incapacidad de asimilar aquella información que no es consistente con nuestras creencias, especialmente aquellas relacionadas con nuestra autoestima.

Un ejemplo sencillo de esto sería la tendencia que se tiene a pensar que el mercado de EE.UU debería subir cuando se produce un recorte de la tasa de interés y, sin embargo, el mercado toma una dirección opuesta a la que pensábamos.

La disonancia cognitiva puede poner en peligro la confianza en nuestra capacidad de predicción y empeorar aún más nuestra situación, bloqueándonos aún más si cabe ante la desconfianza hacia nosotros mismos terminando por generar ansiedad y parálisis operativa.

Cuál es la solución?

¿No sería simplemente aprender a ser menos rígidos en nuestras creencias convicciones?

Porque se trata de no introducir sentimientos acerca de nuestra propia autoestima, respondiendo de una manera lógica a lo que el mercado nos está diciendo en cada momento,no?

¿Es posible compatibilizar esto con lo que dice bart? Lo pregunto porque me lo estoy preguntando.

Otra fuente de inseguridad y bloqueo para el trader profesional proviene de su entorno: no es raro encontrarse con personas que, viviendo del mercado, sienten vergüenza de hablar en sociedad de lo que hacen y, sobre todo, de cómo ganan dinero con posiciones cortas mientras otros lo pierden con acciones compradas. En este caso, lo mejor es que el propio trader se convenza de que ese es su papel en la vida, la de ganar todo el dinero que pueda aprovechando su capacidad y técnicas de trading.

Lo cierto es que la operatoria intradiaria en la práctica es un juego de suma cero en el cual lo que alguien gana es porque otro lo ha perdido inevitablemente.

Si aceptamos esa premisa, entonces será mucho más sencillo para nosotros operar sin sentirnos avergonzados.

No se trata de una lucha cuerpo a cuerpo, de Trader A versus Trader B sino que los mercados son centros de intercambio de riesgo entre participantes anónimos que no debe importarnos lo más mínimo quienes sean.

Si se opera en el mercado pensando quién puede estar al otro lado, entonces nunca operaremos de manera racional.