Epílogo.

¿No nos ordenan la religión y la humanidad aliviar a los pacientes? ¿No son hermanos todos los hombres? ¿No deben compartirse los bienes y los males que deben a su autor común? ¿Es lícito mostrarse inexorable y sin piedad con alguno de sus semejantes? COMTE

El destino de la naturaleza organizada es la perfectibilidad y ¿quién puede asignarle límites? Al hombre le toca dominar el caos, desparramar en todas partes, durante la vida, las simientes de la ciencia y de la poesía, a fin de que los climas, los cereales, los animales y los hombres se suavicen, y para que los gérmenes del amor y del bien se multipliquen. EMERSON


...........................................................


Por más que galopé tuve que dormir otra noche en el camino.
Al día siguiente, temprano, llegaba a orillas del Río Quinto.
Había andado doscientas cincuenta leguas, había visto un mundo desconocido y había soñado...
Las galas de abril embellecían el verde panorama de la Villa de Mercedes, donde los esbeltos álamos y los melancólicos sauces llorones crecen frondosos a millares.
El día estaba en calma, mi alma alegre.
Reímos sin inquietud cuando debiéramos estar taciturnos o gemir.
¡Somos unos insensatos!
Y cuando tenemos un momento lúcido es para exclamar amargamente: ¡ay! ...
Yo amo, sin embargo, el dolor y hasta el remordimiento, porque me devuelve la conciencia de mí mismo.