He trabajado muchas horas por sueldos magros, que a duras penas me alcanzaban para pagar el alquiler y comer 10 días más o menos y el resto latitas de paté (que era lo más barato) con pan, en pensiones de mala muerte, donde tenía que trabar la puerta con un mueble porque me moría de miedo. Salí adelante, estudié, me recibí y mejoré la calidad de los trabajos que conseguí.
Siempre es mejor "algo" que "nada" y siempre se puede progresar si hay voluntad de hacerlo.

La gente está sumergida en la miseria, pero sólo basta mirar alrededor y ver, por ejemplo, la laboriosidad de un cartonero que ordena "su" changuito para que quepan más cartones o la voluntad de aprender, cuando alguien les explica y se les enseña.

Detesto todo lo que ha llevado a las personas a vivir de esta manera, no me quedo de brazos cruzados, valoro el esfuerzo de aquéllos que se "rompen el lomo" para salir de esa situación y reconozco que hay también mucha gente a la que le resulta más cómodo quedarse en algún lugar quejándose de su mala suerte y maldiciendo al resto.
Eso pasa entre la gente más pobre y entre el resto también. Si te rendís, te caés del tren, en todos los estamentos sociales.
La vida es luchar y superar todas las pruebas, para crecer, madurar y mejorar. No todo pasa por la plata (que es necesaria y ayuda), también pasa por la calidad humana y eso se ve tanto en la villa, en la calle como en Barrio Parque.
Nigeria