Ni loco se vuelve para atrás con esa farsa. En carne propia me dí cuenta que los milicos la usan como terapia.
El mando, la superioridad, mi señor, mi cabo, que cosa nefasta y retrógrada.
Como en gral. tuve variadas experiencias, en ese momento muy jodidas tal como las tomaba a los 18 años, con el paso del tiempo uno lo mira de otra forma, las cosas malas quedan como hechos anecdóticos, lejanos, hasta olvidables. De nombres y apellidos, ni hablar.
Durante mucho tiempo lo borré de mi cabeza.
Como les conté en otro posteo, hice la colimba en la base Naval de Puerto Belgrano, cerca de Bahia Blanca, Batallón Seguridad de la Policia Militar, Infanteria de Marineria. Años de plomo.(me acuerdo y se me endurecen los dedos)
Para que les voy a comentar las peripecias que pasé para tratar de sobrellevarla lo mejor posible en un ámbito totalmente ajeno a mis ideas y a mi idiosincrasia.
Como los más jovatos sabrán, en marina se entra por camadas, la mia, la de Rosario y zona, fue la tercera. Atrás nuestro entraron, salteños, misioneros, porteños, marplatenses, rionegrinos, etc. cada mes entraba una tanda de lugares distintos.
Gente de todas partes, de las ciudades grandes y chicas, de los pueblos, de los barrios, del centro, del campo, del desierto, de la selva, lo que se dice una población heterogénea.
Habia pibes de Misiones que hablaban dificultosamente el castellano, por supuesto, todo el mundo se burlaba de su portuñol y automáticamente quedaban excluidos del ghetto mayor y pasaban al ghetto del autoexilio.
Como venia egresado de una escuela técnica (me recibí de electrotécnico), con el tiempo me acomodé como "electricista del batallón", todo un título. Con el correr de los dias me daba cuenta que habia colimbas que eran intocables. Los cocineros del casino de oficiales, los enfermeros, algunos choferes, los de comunicaciones y ...... "los electricistas".
Dormiamos en el edificio central en la "compañia de servicios" las demás compañias tenian patéticos nombres yankis, la Charlie, la Golf, etc. Evidentemente a los milicos le gustaban las películas de guerra de Hollywood.
Uno de los muchachos llegados de Corrientes, se llamaba de nombre Telésforo. Un flaco alto, desgarbado, muy introvertido y con cara de haber sufrido, su rostro denunciaba mas edad de la que realmente tenia. Habia nacido un 5 de Enero, igual que yo. Era uno de los típicos tipos para tomar de punto, se comia todas las guardias, las imaginarias, el lavado de baños con "su" cepillo de dientes que, naturalmente, a juzgar por su dentadura, jamás uso, etc.
Hasta llegue a pensar que era el primero que habia visto en su vida.
Cierta tarde de domingo, dando vueltas al pedo por los amplios espacios del batallón, me lo encuentro sentado, sólo, cerca del basurero, mas conocido como "la chanchera". Por esas cosas que uno no se explica, pero las hace, me acerco en actitud amistosa (sólo comprendida por mi y no por él), noto al instante la incomodidad del maltratado. Me siento a su lado y automáticamente se corre un poco, "tranquilo" le digo, y me quedé unos segundos sin decir palabra, en seguida tomé un poco de coraje, por lo descolgado de la pregunta que hace tiempo le queria hacer: "porqué te pusieron Telésforo ? El flaco se saca de la boca un yuyito (gramilla) que estaba mascando, me mira con cara de ver la lluvia caer y me dice: "me lo puso mi papá, por un almanaque que habia en el almacen del pueblo".
Acto seguido, se levanta, me saluda como si hubieramos estado charlando de futbol toda la tarde y se va con rumbo desconocido. Seguramente a otro lugar mas cómodo, para seguir compartiendo con su soledad y sus recuerdos de SU "Corrientes porá" tan lejano.
A partir de esa tarde me empezó a saludar todo los dias.
Una vez por semana, en las formaciones antes del almuerzo se estilaba entregar la correspondencia, eso era para el grueso de los colimbas, "los capos como yo", las recibiamos cuando llegaban, por algo eramos importantes. A los pocos dias del acontecimiento que les conté sobre Telésforo, se me acerca con unos papeles en la mano, me dice sin pedirmelo "por favor", se entiende: "Leeme estas cartas"
Eran 3, con fechas de hacia muchos dias, el flaco no sabia leer pero estaban manoceadas como si esperara que ellas hablaran y lo liberaran de su martirio.
Dos eran de un hermano mayor, casado, el único de los 8 hermanos que no vivia con los padres. Contaba cosas aparentemente triviales de familia, de cada uno de sus hermanos y del clima.
No recuerdo la cantidad de veces que las re lei, con mucha dificultad porque la letra era calamitosa y los errores de ortografia son faciles de imaginar. La otra era de una novia, pero le dió poca importancia. En las cartas de la familia, el hermano le contaba sobre la enfermedad de la madre, se notaba que era algo grave pero trate de disimularlo, no se porque.
No recuerdo que mes corria pero se que hacia mucho calor, algo raro por esos lados, me llégo a la guardia por algo, y escucho a un suboficial comentando sobre un llamado que habia recibido hacia dos dias de Corrientes diciendo que la madre de tal y tal, habia fallecido, era la mamá de Telésforo. Los muy guachos, ignorantes, no le habian avisado. Como me habian visto varias veces charlando con él, me pidieron si le podia avisar. No me pude negar, no les voy a contar el momento que pasé con éste flaco.
Los dias subsiguientes lo vi en el batallón deambulando, un dia le pregunto si no pensaba viajar a Corrientes a ver a su familia, dado que la marina le pagaba el pasaje de ida y vuelta. El se negó a ir, "Acá, cómo todos los dias" me expetó sin anestesia.
En la misma charla, y como un boyo en la geta tras otro me dice: "Necesito que me enseñes a leer".
"Seguro", le respondo sin pensar y sin saber donde me metia. Y de ahí a charlar con un Cabo de San Luis, no me acuerdo el nombre, bastante potable el tipo, habran pasado cinco minutos.
Golpeo la habitación del cabo, me atiende con gran desdén y le comento la petición de Telésforo. Pareciera como que le hubiera dicho que tenia la cura para la enfermedad mas temible, se le iluminaron los ojos y me dice: "Como no, y acá tenés otro alumno". Al cabo de unos dias y con las burocráticas gestiones realizadas y aceptadas, comienzo las clases con 7 alumnos, en el comedor.
Que me cuentan ? fui un master.....
Desde luego que no tengo ni la menor idea que fue de la vida de Telésforo, lo que si recuerdo es ver como sujetaba tembloroso el libro de G.Marquez "Cien años de soledad" que fue el primer texto que pudo leer solito y sin ayuda.