EL FRENTE EXTERNO: MAÑANA ARRIBARAN LOS FUNCIONARIOS DE WASHINGTON

La misión del FMI viene a apurar la negociación por la deuda

Además de verificar las cuentas fiscales, los técnicos del Fondo Monetario quieren saber cuál es la voluntad de negociar ya con los acreedores. Esperan una rápida oferta para canjear los bonos en default.



Ana Baron. WASHINGTON. CORRESPONSAL.

Uno de los objetivos que tendrá la misión del FMI que llega mañana a Buenos Aires es establecer si el Gobierno está negociando con los acreedores "de buena fe". Buscan apurar una negociación que en Washington ven trabada. Esta es una de las condiciones principales para que la segunda revisión del programa en curso sea aprobada, dicen hoy los técnicos del Fondo.

El Gobierno ya hizo gestos muy concretos con respecto al cumplimiento de otras condiciones contempladas en el acuerdo firmado con el FMI en setiembre pasado. El Ministerio de Economía insiste en que ha sobrecumplido con los objetivos de superávit fiscal o recaudación. Pero el mejor ejemplo son los aumentos de tarifas que Clarín adelantó el viernes.

El vocero del Fondo, Tom Dawson, confesó el jueves, sin embargo, que no hay criterios tan objetivos como el de las tarifas para definir qué es una negociación "de buena fe", la frase que se ha convertido en un lugar común de los reclamos hacia la Argentina en el FMI, pero también entre las potencias del G7. Un relevamiento realizado por Clarín en el FMI permitió establecer al menos cuáles son las expectativas entre los técnicos.

Tras la reunión que Roberto Lavagna tuvo en Miami el lunes con el director del FMI Horst Köhler, la conformación del Sindicato de Bancos que instrumentará el canje de la deuda en default fue considerado como un primer paso muy positivo. "El proceso ahora está en marcha. Sin los bancos hubiera sido muy difícil elaborar una oferta que sea aceptada por los acreedores", dijo a Clarín un funcionario del Departamento Mercados de Capitales del FMI que pidió no ser identificado. "Lo que falta ahora es que haya algún tipo de contacto con los acreedores, ya sea directo o a través de los bancos. Y falta la oferta definitiva".

El funcionario dijo que no entendía por qué "el Gobierno no quiere reconocer al Comité Global de tenedores de bonos argentinos, cuando muchos de sus integrantes integraron los comité de consulta que organizó la Argentina".

El FMI comprende que el Gobierno no puede moverse de una quita del 75 % en valor nominal de los bonos en default porque perdería credibilidad. Pero funcionarios consultados por Clarín dijeron que sin embargo hay otras maneras de mejorar la oferta sin cambiar ese monto.

Una de esas alternativas son los bonos ligados al crecimiento que incluye la propuesta de Dubai. En la Casa Blanca, al Council of Economic Advisors (los consejeros económicos de George Bush) le gusta mucho esta idea. Un funcionario del Tesoro se reunirá esta semana con los técnicos del FMI para estudiar la fórmula con mas detalle.

Lavagna está convencido que éste es uno de los mejores instrumentos que Argentina tiene a su disposición, pero el secretario de Finanzas Guillermo Nielsen y los acreedores en general tienen dudas al respecto.

En un trabajo titulado "Reviviendo el caso a favor de los bonos indexados al crecimiento", Eduardo Borensztein, un funcionario del Departamento Investigaciones del FMI que fue asesor del equipo económico argentino, explicó las ventajas de estos bonos. La idea es sencilla, dice: estos bonos pagan tasas que dependen de la tasa de crecimiento de la economía. Si la tasa del crecimiento es más alta paga más, y si es más baja paga menos.

El atractivo para los acreedores es que es una forma de obtener más del 25% del valor nominal de los bonos. Pero en general reina entre los tenedores de bonos la desconfianza porque es un instrumento nuevo y temen que no tenga liquidez. Tampoco confían en que el país siga creciendo.

Los acreedores prefieren otras opciones. Una de las favoritas es que les paguen una parte de la deuda en efectivo. En el Fondo piensa que esta opción podría ser viable, dado que las reservas argentinas aumentaron mucho en los últimos meses (hoy superan los US$ 15.000 millones).

Por último, está el problema de los intereses vencidos, que Economía propone no pagar. La opción es incluirlos, manteniendo la quita nominal del 75%.

De hecho, para los ejecutivos del FMI el gran desafío para el Gobierno es cómo hacer para mantenerse firme con el pago de sólo el 25% y al mismo tiempo dar un plus a los acreedores para que acepten la oferta.

En el Fondo considera que el retraso que hubo en la negociación con los acreedores ha sido fundamentalmente de tipo político. Se preguntan ahora si el presidente Néstor Kirchner está tensando la cuerda para luego sentarse a negociar desde una posición de fuerza o si la intención es seguir dilatando. La retórica anti FMI y antiacreedores de gran parte del Gobierno crea mucha confusión, aseguran.

Sin embargo, tras el comunicado del Grupo de los Siete llamando a la Argentina a que negocie de buena fe, los márgenes parecen más estrechos. Aunque en el Fondo creen que Argentina va a obtener una quita récord: calculan que al final del proceso puede ser superior al 65%.

Para las fuentes consultadas por Clarín, la constitución del Comité de Bancos indica que el Gobierno estaría dispuesto a mejorar la oferta. "Porque de lo contrario ningún banco hubiese agarrado", dijo un funcionario, que agregó: "Es mas, yo creo que los bancos son la mejor garantía de que el proceso ahora se va acelerar, porque parte de la comisión la ganan de acuerdo a cuándo sea aceptada la oferta. Y también está en juego su prestigio".

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