na de las frases más recurrentes de los discursos de Cristina Kirchner se refiere a la necesidad de redistribuir el ingreso como requisito esencial de la lucha contra la pobreza. En ocasión de presentar el Fondo de Redistribución Social, financiado con el dinero de las retenciones móviles la presidenta dijo:

"Porque el problema de la pobreza sin redistribución del ingreso
y sin tocar rentas extraordinarias, compatriotas, es imposible." Botox dixit


Sin embargo, la evidencia y los trabajos científicos demuestran lo contrario. La redistribución de ingresos NO SOLUCIONA el problema de la pobreza.

No es cierto que la gente deje de ser pobre porque el estado mediante la política pública propenda a redistribuir ingresos.

La razón hay que buscarla en los incentivos que genera la distribución forzada. Por un lado, resta el interés para producir riqueza por parte de los que "ponen" y resta también el incentivo en quienes "reciben". Por otro lado, los instrumentos de redistribución suelen distorsionar las señales de mercado, disminuyendo por tanto la producción.

La redistribución es una bandera de discurso de barricada, de demagogia política antes que un instrumento eficaz para combatir la pobreza.

Estudios de Aart Kraay (2006) muestran que la variación de la pobreza es explicada fundamentalmente por el crecimiento económico y no por la redistribución. En el corto plazo el 25% de la reducción de la pobreza se explica por la redistribución, en tanto que el 75% de la explicación corresponde al crecimiento económico. Sin embargo a largo plazo la explicación que brinda las políticas redistributivas es absolutamente marginal. (Más estudios de Aart Kraay en http://econ.worldbank.org...14916&piPK=64214942)

Proporción de la Varianza de la Pobreza explicada por crecimiento y redistribución de ingreso
(80 países en desarrollo, 1980-2000)


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Por tanto, la mejor política social es el crecimiento. El estado debe propiciar la atención de la pobreza urgente con recursos propios que no afecten las decisiones de inversión y consumo.



Cualquier intervención estatal en el mercado, sólo puede conducir al caos.
Ludwig Von Mises