Y PENSAR QUE HAY GENTE QUE LOS APLAUDE...
TE LA CHOREAN EN LA CARA Y MEBO SE PONE CONTENTO, SEGURAMENTE DENTRO DE 10 AÑOS, DIRÁ QUE ERA TODO FICTICIO...
CUANTOS MEBO HABRA EN EL PAIS???
QUE PAIS GENEROSO!!!!!!!!!!!!!!!!!


En 3 años, De Vido gastó $ 6.800 millones más que su presupuesto


El método es siempre el mismo: subestimar la suba del PBI y la recaudación. Esto permite contar con plata extra que el Gobierno puede usar discrecionalmente.

Alcadio Oña
aona@clarin.com


El ministro de Planificación muy difícilmente zafaría de un aplazo en cualquier curso de contabilidad básica. Entre enero y agosto, ya le erró por un 21% a los gastos que había calculado para 2006. Y le pifiará por bastante más, cuando concluya el año.

Ese 21% es la diferencia entre lo que se había presupuestado para todo 2006 y el nuevo monto proyectado al 27 de agosto: 10.578 millones de pesos, contra 12.814 millones.

Para poner las cosas en su verdadero lugar: ni Julio De Vido es un novato en el manejo de los números, así sea de profesión arquitecto, ni forma parte de un equipo de hiperconservadores. Todo es consecuencia de una estrategia habitual: dibujar unos gastos, y luego ejecutar otros mayores, al amparo de una recaudación impositiva previamente subestimada. Y los recursos del método son los superpoderes o los decretos de necesidad y urgencia (DNU).

El sistema tiene una ventaja apreciable. Aquello que se gasta por arriba de lo que prevé la Ley de Presupuesto es decisión discrecional del Gobierno. Bien parecido a lo que la oposición a tambor batiente —y el oficialismo sotto voce— asimilan a una política que muchas veces, si no todas, sirve para premiar a los aliados del poder: los primera y segunda generación y los más recientes.

Fue un esquema que, al menos en los números, ya se aplicó en 2004 y 2005. En 2004, el gasto final del MinPlan resultó 58% mayor al presupuestado inicialmente. Y 34%, el año pasado.

Nadie puede creer que De Vido se haya equivocado tanto tres años consecutivos. Hasta lo que va de 2006, los presuntos tres errores de cálculo significaron un plus de unos $ 6.800 millones, más de 2.000 millones de dólares o tres presupuestos enteros del Ministerio de Salud.

Está fuera de cualquier discusión que recuperar la infraestructura es una necesidad imperiosa, después de años sin inversión pública. El punto es por qué no se incluyen en el Presupuesto aquellas obras que, por afuera de él, luego se encararán. Y su consecuencia, que el Congreso aprueba una ley de gastos en los hechos de ficción.

Tres años empleando el mismo método, invalidan la posibilidad de pensar que todas las inversiones realizadas por afuera han sido fruto de contingencias imprevistas. También barren con el argumento de que los superpoderes eran pretendidos para atender situaciones así.

Hay un camino que lleva al lugar donde sale la plata. Y su punto de partida es siempre el mismo: todos los años se estima en el Presupuesto que la economía crecerá alrededor del 4%, cuando hasta el más despistado de los analistas sabe que puede ser el doble, como finalmente ocurre.

El resultado es que si el PBI es bastante mayor al calculado, bastante mayor será la recaudación impositiva. De allí surgen los fondos extra que gastarán el MinPlan o cualquier otro organismo oficial, a través del combo superpoderes—DNU hace poco remachado en el Congreso.

Para este año ya se prevén ingresos de la AFIP que excederán en más de $ 10.000 millones al monto presupuestado. Una parte irá a las provincias por la coparticipación. Y una más grande se quedará en la Nación. Va de suyo, pues, que el combo se usará activamente en lo que resta de 2006.

Cuesta creer que en 2007 se repetirá el procedimiento. Entre otras cosas, porque decir que la tasa del PBI retrocerá al 4%, después de haber subido 8% en 2006, puede resultar un contrasentido político. El fuerte crecimiento de la economía será una bandera electoral que sin duda se usará el año que viene.

Bajo la forma que sea, habrá mucha plata disponible en Planificación: toda seguramente para obras impostergables. Pero a veces se podrá usar en favor de gobernadores aliados. Otras, salteando a los mandatarios y distribuyéndola entre intendentes, sin importar si así se fogonean internas políticas. Y algunas, dando lugar a ciertas curiosidades, como las de pavimentar con fondos de la Nación la avenida Libertador en Vicente López o realizar obras parecidas en San Isidro, donde mandan Enrique García y Gustavo Posse, dos radicales K.