No precisa aclarar el tenor de su respeto debido a la forma en que lo practica.

En cuanto a su comentario, es idéntico al que se pusiera de moda cuando la renovación de los '80... ¡que terminó dirimiéndose a  punta de pistola entre cafieristas y menemistas!. Mi conclusión no es una ofensa, sino la descripción de un devenir histórico, porque el peronismo -que tiene virtudes políticas innegables- no fue concebido para la alternancia democrática sino para el ejercicio de un poder facistoide. No obstante, debemos reconocer que es el eje indiscutible de nuestro sistema político, y desde el 2001, con carácter hegemónico.

Le digo más, en nuestra historia contemporánea, el hecho más relevante es que desde la irrupción del peronismo en el sistema político argentino ningún gobierno democrático de otro signo partidario logró terminar su mandato, y ningún sistema autocrático pudo materializar sus objetivos. Una sintesis inequívoca de vocación de poder y barbarie, un reflejo incuestionable de nuestra naturaleza política.

España tiene una democracia de poco más de 30 años luego de cuatro décadas de feroz autocracia, y ha logrado niveles de convivencia política que aquí son impensables. En cuanto a la resignación... ¡nadie puede engañar a todos eternamente!.

Agradezco profundamente su comentario
BARUCH