Por supuesto, por qué algunos se van y por qué otros se quedan tiene que ver con muchas cosas. Con mis hijos estamos empatados, y el que quedó aquí lo hizo rechinando los dientes.

El país optó por lo que hay que, personalmente, no me gusta nada. Si la tendencia es que tengamos que ser dominados por tipos como Larroque, elegidos "democráticamente", puede que el medio local resulte críticamente insalubre. Y, en ese caso, la emigración no será optativa, sino mandatoria.