Su comentario sobre lo que escribí sobre la "dictadura feroz" es una chicana que no merece mi fastidio. En cambio, le voy a explicar. El gobierno de Allende fue básicamente democrático pero abusó, en su afán colectivizador, de los "resquicios legales" (así los llamaron), llegando en infinidad de casos al borde de la ilegalidad. Económicamente, aquello fue un desastre, se desplomó la producción de todo. Los anaqueles de los supermercados quedaron vacíos, no había repuestos, los precios eran disparatados, y las clases medias llegaron a la desesperación.

El periodo de Pinochet fue, como dije, una dictadura feroz. No tiene nada de anecdótico. En lo económico tuvo dos etapas: La primera, la de Rolf Lüders, Sergio de Castro y los Chicago Boys. Durante ella se simplificó drásticamente el sistema económico, lo que puso en la calle a buena parte de la fuerza laboral, pero permitió un "milagro" de productividad. El boom consecuente terminó en un bust. En 1982 reventó la burbuja y la tasa de desocupación arañó el 30%. La segunda etapa es la de Hernán Büchi. Aprovechando la limpieza de la etapa anterior, y poniendo sentido común al rigor ortodoxo de sus predecesores, Büchi consiguió arrancar nuevamente a la economía, a tasas reales sostenidas del 7% anual y que aumentara notablemente la demanda laboral. Cuando Pinochet fue rechazado en las urnas, y el poder relativamente transferido a los civiles, Chile tenía una economía ordenada y en crecimiento estable. Los gobiernos que siguieron, hasta hoy, no hicieron ninguna modificación sustantiva al esquema económico establecido por la "dictadura feroz". Fueron democráticos, no estúpidos.