Básicamente, estoy de acuerdo con los planteos de Varela. Y con los de unos cuantos (¡hasta políticos!) que opinan más o menos lo mismo.

Pero ¿quién le pone el cascabel al gato? No conozco a nadie capaz de llegar para hacerlo, y las débiles esperanzas que alguna vez tuve se disiparon ante el aluvión de votos de los más brutos.

Desde mi inoperancia, rindo de todos modos, homenaje: ¡Es tan bello el entusiasmo!

Saludos de un escéptico sin remedio.