Lo más probable es que el autor considere que la fragmentación del justicialismo es un signo de debilidad. A mi entender, es lo contrario. El peronismo puede hoy darse el lujo de fragmentarse y discutir con ostensible encono, porque no existe en Argentina otra facción política capaz de arrebatarle el poder.

Nuestro sistema político contemporaneo, en cuanto a lo estrictamente funcional y sin integrar el juicio moral del caso, tuvo tres expresiones dominantes: el peronismo, el radicalismo y el conservadurismo, que empleaba al partido militar como arriete institucional. Colapsadas las FFAA con la guerra de las Malvinas, uno de los contrapesos se perdió estructuralmente. Más tarde, la impericia política del alfonsinato (revolución sindical, tercer movimiento histórico, alianza con el sindicalismo peronista, hiperinflación, Pacto de Olivos y legitimación del asalto al poder duhaldista), disolvió la única expresión política con alguna posibilidad opositora. Una parte por fragmentación, y la otra por adopción de la táctica justicialista. Desde entonces, hemos asistido a esta entronización en que la falta de oposición permite a las diferentes facciones del movimiento disputas caudillescas similares a las de los heroes griegos... pero al solo efecto de ridimir quien comanda la explotación del Estado.

Lo dicho fue convalidado con la expresión popular, que permanentemente brindó su apoyo a los actos más disparatados sin importar que fuesen coherentes o contradictorios, sensatos o repugnantes. Pero el autor, como tantos otros compatriotas que integran el bando perdedor, necesita aferrarse a algo que mantengan viva su esperanza... ¡ese hermoso legado de Pandora!. Tal necesidad puede notarse a diario, incluso en este foro...

He postulado que el kirchnerismo revolucionario podría entregar (o dejarle por allí smiley: roll) los atributos del mando al kirchnerismo conservador, y que los personeros de este último, pronto veran aumentar sus filas con los integrantes de aquel ni bien caiga en desgracia. Así, la mona será ataviada con las ropas y las formas que mejor permitan enfrentar la circunstancia, sin que la oligarquía partidaria ceda ni un instante el mando del país.

Los pronosticos contrarios, similares a los que expresa el autor, los vengo escuchando desde que tengo uso de razón. Mientras tanto, el peronismo pasó de ser un partido proscripto por los crímenes de su fundador, al astro rey del sistema político... ¡sin que uno solo de tales oráculos asumiera públicamente sus monumentales cagadas!.

No digo que la realidad no pueda cambiar. Solo digo que aceptaré el hecho cuando vea que nuestros valores, actores y procedimientos son modificados afrontando los costos que la civilización conlleva. Nunca antes.

Atentamente
BARUCHsmiley: pimp