Siendo un poco más joven no vi los primeros años de Senna en la F1 sino recién a partir de su incorporación a McLaren. En mi caso, la admiración fue instantánea. A diferencia de otros grandes corredores que también vi correr - Prost, Schumacher- Senna en la pista daba la sensación de ser un corredor emocional (paradójicamente era reconocido como un obsesivo de los aspectos técnicos fuera de la pista, sobre todo por los ingenieros de Honda, según recuerdo). Había 2 situaciones en las que siempre uno lo veía destacarse más: en las carreras bajo la lluvia, donde parecía que los otros pilotos eran amateurs y el corría una carrera donde su único rival era el clima, y en Mónaco, donde siempre daba la sensación que el tipo iba un poco más al límite que el resto, que frenaba un centímetro más cerca del guard rail.

Recuerdo como el día de hoy la sensación de vacío que me generó ver en vivo su impacto en Imola, fue una de las primeros impactos de ese tipo que recuerdo haber tenido de chico. Y honestamente, nunca volví a sentir la misma atracción por la F1 desde que Senna dejó de correr. Para mi el último caballero de la F1. Y no caballero por su cortesía - que como se lee en los relatos era relativa- sino por esa sensación de que la telemetría mató un poco el espíritu de los corredores. En ese sentido, la última reflexión de bons me parece muy ilustrativa y coherente con lo que yo sentía en ese entonces.