No soy un seguidor del automovilismo.
No sé nada de mecánica.
No puedo opinar sobre los aspectos técnicos del piloto.
Sí puedo apreciar que evidentemente fue un tipo distinto.
Vi el documental que circula por youtube, me llamó mucho la atención un pequeño tramo del mismo, en una entrevista que le hicieron.
transcribo:

"Hay un gran deseo en mí de mejorar, ser mejor es lo que me hace feliz, y cada vez que siento que el ritmo de mi proceso de aprendizaje comienza a decaer, que mi curva de aprendizaje se está nivelando o lo que sea, entonces eso no me hace feliz.   Y esto se aplica no solo profesionalmente como piloto, sino también como hombre. Aunque, claro tengo mucho más que aprender como hombre que como piloto de carreras.  Porque mi carrera no durará muchos años más y mi vida espero que siga por mucho tiempo más. Quizá esté a mitad de camino en mi vida ahora.  Entonces hay mucho por seguir, mucho que aprender, mucho que hacer en la vida. Y la felicidad vendrá cuando me sienta realizado en todos los aspectos. Y no siento que esté en ese momento de mi vida hoy. Pero todavía tengo mucho tiempo para alcanzarlo"

Inerpreto, el tipo en el auge de su carrera no sentía que era completo, ni feliz.  Sentía que su felicidad vendría más adelante, que todavía no era el momento.


1:10.34

Me pegó en lo personal... uno a veces siente que tiene todo el tiempo por delante para hacer más cosas, para lograr más metas, y recién ahí sentirse completo, feliz.. Caemos en la tentación de creer que viviremos más allá de mañana, que la felicidad puede esperar.  Que todavía tenemos tiempo, que hay que esforsarze más, ser mejor... 

y un buen día una circunstancia fortuita, un segundo te cambia la vida, o te la trunca...  Y ya no hay más tiempo.
Y no somos nada. Y ni el neurocirujano más respetado en la F1 te puede salvar de lo inevitable.
Hay una lección enorme para todos nosotros en la historia de Senna.  34 años, uno de los pilotos más grandes de la historia.  Y para él no era suficiente.

No sé si era el mejor, me queda la sensación que no logró disfrutarlo plenamente.  
Me queda una espantosa sensación de pena.
No sabemos si estamos a la mitad de la vida, o en el último día.
No nos debemos permitir postergar la felicidad, a cambio de nada.