En la primavera del 66 yo tenía 15 años  . No voy por ahora a relatar

Lo que el lector supone : Griselda iba a ser la madre de mis hijos . Hacía

Un año que nos veíamos pero tanita tradicional , no quería relaciones sexuales.

. Mis avances se limitaban a sus senos , y alguna mano traviesa pero delicada 

en su entrepierna siempre mojada .

-Por ahora no Alberto .

 

Yo no me hacía muchos problemas : La cama era Felisa , hasta que alguien le susurró mis avances en la calle Mendoza  

y el clima se enturbió

 

Lo curiosos es que desde esa sospecha , empezamos una relación sexual continua ,

En su casa de la calle Cantilo , generalmente de mañana aprovechando que sus padres trabajaban 

atendiendo un comercio en la Av Triunvirato , pegadito al cine 25 de Mayo . 

Cojíamos de 9 a 10,30 ya que luego ella cocinaba para los viejos que volvían al mediodía .

Hija única ,me preguntaba si había otra . Le respondía que no , pero no me creía .

 

¿ Por qué los sábados a la tarde no podíamos vernos ?

 

Ya te dije mi vida : nos reunimos con el Padre Mascialino . Un curita

Con buenas ideas .

En Junio el general Onganía derrocó a Arturo Ilía , un presidente al que la Historia

Valorará como el más honesto , pero que no pudo renunciar a su impronta radical

De administradores sin proyecto ,  el clásico doble discurso que no podía

Por su raíz neokantiana dominar la realidad , conducirla o reencauzarla .

 

Para peor una revista humorística , Tia Vicenta lo estigmatizaba con su imagen de tortuga , lenta y lejana ,

 concientizando a una población que empezaba a extrañar

El autoritarismo cuartelero .

El animal ( La Morsa como lo empezó a llamar Landrú en Tía Vicenta  ) cerró el Parlamento , 

prohibió a los partidos políticos , no  permitió la exhibición en el Colón

De la opera Bomarzo , con argumentos similares a los que una década después los militares 

iban a utilizar prohibir la teoría de los conjuntos por “subversiva “ , 

cerró Tia Vicenta y apaleó a profesores y estudiantes de 5 universidades en la famosa “Noche de los bastones largos “ 

que terminó provocando el éxodo de 400 profesores argentinos de altísimo nivel que regalaron su neuronalidad 

a Universidades chilenas ,venezolanas yankees y europeas .

 

Illía terminó con la proscripción del peronismo . Onganía la reinstaló .

Volvíamos a las cavernas , a la barbarie  y exiliada la excelencia , y con los horizontes clausurados , 

los viernes a la noche nos reuníamos en la calle Larsen

-         a la vuelta de la parroquia Cristo Rey – con un curita gaucho , no pederasta ,

con quién planificábamos como derrocar al tirano .

Francisco Antonio  Mascialino tenía 50 años y peleaba por una Argentina  Menos elitista,

menos racista  y más inclusiva .

 

Por él conocí a Mario Firmenich .