La señora que ayuda a mi mujer con las cosas de la casa, vive en un barrio humilde de Quilmes y tiene dos hijos. El primero terminó el secundario y el menor está en segundo año. Son buenos estudiantes.

Resulta que La Cámpora se ha afirmado en la dirección del colegio. Y han instituido clases obligatorias de adoctrinamiento kirchnerista. La mujer, que es pobre pero no estúpida, pidió que a su hijo se lo exima de concurrir a esas clases, y le contestaron que, en ese caso, debería buscarse otro colegio.

Eso sí, en los fines de semana los llevan a jugar al fútbol.