Lo cierto es que la población mundial ya sobrepasó los siete mil millones. Con los hábitos de consumo de un país de desarrollo medio, el sistema no es sustentable. El cercano agotamiento de recursos naturales, la contaminación de los mares, la extinción de especies, el cambio climático, son todos resultados de la sobrepoblación del planeta. Si se produjera una catástrofe global de las características de pasadas erupciones volcánicas, sería posible que cientos o miles de millones muriesen de hambre. Los chinos impusieron rígidaqs restricciones al nùmero de nacimientos, los indios han hecho campañas al respecto, hasta los iraníes han propugnado métodos anticonceptivos.

En nuestro caso, lo que señala El Viejo me parece exacto: se promueve la natalidad irresponsable mientras se asfixia económicamente a las clases medias que autolimitan sus proles. Desde un punto de vista meramente económico, es suicida. Políticamente, es negocio para los demagogos.