Sin duda que el tema de los derechos humanos se transformó en un curro , encima tuerto , ya que

no conozco ningún familiar de las fuerzas de seguridad que haya sido indemnizado por la pérdida

de sus seres cercanos .

Sólo en un país como el nuestro se le da el manejo de importantes sumas de dinero a personas como Sergio Schocklender

( ya ni recuerdo el apellido de este reverendo hijo de mil putas ) y lo que es peor una vez detectada su actividad delincuencial se lo mantiene

en libertad (Justicia cómplice y cobarde ).

Lo único que si puedo afirmar es que de los 16 mil desaparecidos , sólo 800 eran combatientes armados , mientras los 15 mil restantes

- como Miguel Angel Spinella - eran jóvenes con ideales que peleaban por una Argentina democrática y culturalmente abierta , contra un régimen

oscurantista intolerante y totalitario como el de Juan Carlos Ongania y sus secuaces .

Simplemente eso .

No me cabe la menor duda que si el país quedaba en manos de los Santucho , los Galimberti , los Firmenich , podríamos hoy estar peor

que la Venezuela de Maduro-Chávez , pero haber masacrado a 15 mil jóvenes ,estudiantes o trabajadores es un despropósito enorme , un crimen

sin perdón de Dios , ni del Diablo .

Esos muchachos , con los que conviví , eran inmaduros e ingenuos , pero tenían una sustancialidad ontológica que no tiene la Argentina

que escuda en el fútbol y sus botineras , su aberrante y obscena superficialidad .

La foto que el imbécil de Insaurralde ha difundido ayer , es un botón de muestra .

Y no es el único .

Lamentablemente .