La gente recibió con aplausos a chamberlain por “dialogar con los nazis”, al punto de ser nombrado embajador de la paz. Tres años después los nazis estaban bombardeando Londres…

Un jefe de estado no debe jugar para la tribuna colega, si tiene que jugarse debe de hacerlo, de lo contrario cuando la opinión publica se de vuelta y pida luchar contra el terrorismo, quizás sea ya demasiado tarde.

Buenas tardes,