HAY QUE PASAR EL VERANO
La Bolsa como refugio de valor
HECTOR TAVARES
Con la finalización exitosa del canje de títulos correspondiente al tramo local, se abre una mejor instancia para negociar con los tenedores externos exhibiendo el esfuerzo que realizan los propios argentinos. No obstante, este resultado se vio opacado por los débiles números que ofrece nuestra economía, lo que nuevamente obligó a incumplir un compromiso como fue el déficit cero para el cuarto trimestre del año.
La falta de una rápida reacción a efectos de equilibrar las cuentas accionando sobre los egresos, en lugar de sobre los ingresos de una economía en franco descenso, convenció a los inversores sobre la precariedad del sistema y produjo una corrida bancaria que puso en peligro la subsistencia del sector financiero.
Los bonos y los impuestos
La cada vez más creciente emisión de bonos sin respaldo como medio de pago, agrava las perspectivas. En efecto, al circular con poder cancelatorio, no está gravado con el impuesto al cheque, y al terminar finalmente en las arcas del estado provincial o nacional por pago de impuestos, posibilita que la mayor parte de la recaudación sea en títulos, en desmedro de la moneda local.
Todo esto hizo absolutamente necesario, y a efectos de evitar un mal mayor, la decisión de bloquear la salida de dinero de los bancos.
No obstante, esta decisión reguladora desbordó la poca confianza que mantenía la población en general, iniciando un proceso descontrolado de monetización que alteró el normal desarrollo de los negocios. La "gota que rebasó el vaso" ocurrió el pasado miércoles con la decisión del Fondo Monetario Internacional de esperar nuevos análisis para destrabar la cuota de 1.260 millones que debía liberar en diciembre.
La idea que había trascendido, de eventualmente reemplazarla apelando a las reservas del Banco Central o a los fondos de las AFJP, así como la obligación de liquidar en el país las divisas de exportación, dejaron no pocas dudas en la mayoría de los analistas.
Todos a la Bolsa
La Bolsa, tal como oportunamente se anticipó, es la gran beneficiada, por constituir un excelente refugio a cubierto de trasnochadas ideas, partiendo además de cotizaciones muy bajas.
Ante cualquier alteración de las condiciones actuales, el refugio está en Siderca, Molinos Río, Perez, Repsol, las relacionadas con el sector agrícola como Atanor (herbicidas), Agrometal (sembradoras) y Cresud (campos).
Las empresas de servicios públicos, aunque endeudadas en moneda extranjera, no tendrán mayores problemas con sus rendimientos. De allí que también habrá que tener en cuenta a Transportadora Gas del Sur, MetroGas, Gas BAN, Central Puerto y Central Costanera.
Los bancos ofrecen la duda entre el beneficio que les otorga la extrema bancarización y los problemas de cobrabilidad que ofrece el deterioro de las empresas con productos destinados al mercado interno.
El mencionado refugio del dinero que utiliza como destino la inversión bursátil trae consigo una paradoja. En teoría, los que invierten en el mercado accionario tienen como objetivo la anticipación de sucesos más auspiciosos para la economía en general, y de ciertas empresas en particular.
Sin embargo, la actual coyuntura hace que muchos agentes económicos elijan a la Bolsa en prevención de posibles escenarios financieros y cambiarios lindantes al caos.
¿Qué pasaría con las acciones de mejorar abruptamente las perspectivas económicas en caso de que el ministro de Economía tenga éxito en Washington?
La respuesta que se puede aventurar para esta posibilidad es que las acciones deberían continuar con su camino ascendente, aunque a un ritmo "más normal". Tal vez lo que motorizaría el alza sería otro tipo de inversores, que seguramente harán otros análisis. Ya no prevalecería la idea de refugio de valor sino la de "perspectivas de crecimiento". También podría darse un abrupto arbitraje a favor de los castigados bancos, que hoy parecen ser el centro de todos los males.
La clave que permite justificar la apreciación iniciada esta semana por las acciones argentinas es el ridículo precio al que habían cotizado durante las últimas semanas. Y ello más allá de que triunfe cualquiera de las hipótesis en danza.
© Copyright 1996-2001 Clarin.com
All rights reserved
La Bolsa como refugio de valor
HECTOR TAVARES
Con la finalización exitosa del canje de títulos correspondiente al tramo local, se abre una mejor instancia para negociar con los tenedores externos exhibiendo el esfuerzo que realizan los propios argentinos. No obstante, este resultado se vio opacado por los débiles números que ofrece nuestra economía, lo que nuevamente obligó a incumplir un compromiso como fue el déficit cero para el cuarto trimestre del año.
La falta de una rápida reacción a efectos de equilibrar las cuentas accionando sobre los egresos, en lugar de sobre los ingresos de una economía en franco descenso, convenció a los inversores sobre la precariedad del sistema y produjo una corrida bancaria que puso en peligro la subsistencia del sector financiero.
Los bonos y los impuestos
La cada vez más creciente emisión de bonos sin respaldo como medio de pago, agrava las perspectivas. En efecto, al circular con poder cancelatorio, no está gravado con el impuesto al cheque, y al terminar finalmente en las arcas del estado provincial o nacional por pago de impuestos, posibilita que la mayor parte de la recaudación sea en títulos, en desmedro de la moneda local.
Todo esto hizo absolutamente necesario, y a efectos de evitar un mal mayor, la decisión de bloquear la salida de dinero de los bancos.
No obstante, esta decisión reguladora desbordó la poca confianza que mantenía la población en general, iniciando un proceso descontrolado de monetización que alteró el normal desarrollo de los negocios. La "gota que rebasó el vaso" ocurrió el pasado miércoles con la decisión del Fondo Monetario Internacional de esperar nuevos análisis para destrabar la cuota de 1.260 millones que debía liberar en diciembre.
La idea que había trascendido, de eventualmente reemplazarla apelando a las reservas del Banco Central o a los fondos de las AFJP, así como la obligación de liquidar en el país las divisas de exportación, dejaron no pocas dudas en la mayoría de los analistas.
Todos a la Bolsa
La Bolsa, tal como oportunamente se anticipó, es la gran beneficiada, por constituir un excelente refugio a cubierto de trasnochadas ideas, partiendo además de cotizaciones muy bajas.
Ante cualquier alteración de las condiciones actuales, el refugio está en Siderca, Molinos Río, Perez, Repsol, las relacionadas con el sector agrícola como Atanor (herbicidas), Agrometal (sembradoras) y Cresud (campos).
Las empresas de servicios públicos, aunque endeudadas en moneda extranjera, no tendrán mayores problemas con sus rendimientos. De allí que también habrá que tener en cuenta a Transportadora Gas del Sur, MetroGas, Gas BAN, Central Puerto y Central Costanera.
Los bancos ofrecen la duda entre el beneficio que les otorga la extrema bancarización y los problemas de cobrabilidad que ofrece el deterioro de las empresas con productos destinados al mercado interno.
El mencionado refugio del dinero que utiliza como destino la inversión bursátil trae consigo una paradoja. En teoría, los que invierten en el mercado accionario tienen como objetivo la anticipación de sucesos más auspiciosos para la economía en general, y de ciertas empresas en particular.
Sin embargo, la actual coyuntura hace que muchos agentes económicos elijan a la Bolsa en prevención de posibles escenarios financieros y cambiarios lindantes al caos.
¿Qué pasaría con las acciones de mejorar abruptamente las perspectivas económicas en caso de que el ministro de Economía tenga éxito en Washington?
La respuesta que se puede aventurar para esta posibilidad es que las acciones deberían continuar con su camino ascendente, aunque a un ritmo "más normal". Tal vez lo que motorizaría el alza sería otro tipo de inversores, que seguramente harán otros análisis. Ya no prevalecería la idea de refugio de valor sino la de "perspectivas de crecimiento". También podría darse un abrupto arbitraje a favor de los castigados bancos, que hoy parecen ser el centro de todos los males.
La clave que permite justificar la apreciación iniciada esta semana por las acciones argentinas es el ridículo precio al que habían cotizado durante las últimas semanas. Y ello más allá de que triunfe cualquiera de las hipótesis en danza.
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