Buenos Aires, dic. 11 --(Nosis)-- Algunas ideas del flamante titular del Banco Central (BCRA), Alfonso Prat Gay, sobre la política de compra de reservas,
la renegociación de la deuda pública y las alternativas frente a un eventual fallo dolarizador de depósitos de la Corte,
podrían entrar en colisión con la estrategia del ministro Roberto Lavagna.
Prat Gay coincide con Lavagna en cuatro puntos fundamentales:
- Considera que las exigencias de más ajuste fiscal por parte del FMI, en los últimos años, profundizaron la recesión.
- Está convencido de que no hay que pagar a los organismos con las reservas.
- Es crítico de gestión de Anoop Singh, a quien conoció en los tiempos de la crisis de Asia, y respalda los duros cuestionamientos de Stiglitz.
- Cree que la economía argentina puede crecer en los próximos años al 6 por ciento anual, que llegaría al 10 por ciento si se eliminara la "incertidumbre política".
Por eso, en Economía saben que, a diferencia de Aldo Pignanelli, no mantendrá una negociación paralela con el FMI, ni expresará públicamente sus contrastantes puntos de vista sobre la marcha de las tratativas.
Sin embargo, hay puntos críticos de disidencia. Por ejemplo, el funcionario piensa que el BCRA debe dejar de comprar divisas, para engrosar las reservas,
porque a cambio está emitiendo demasiados pesos, destaca el diario Página/12.
Además, como considera que la deuda con los organismos internacionales no hay que pagarla sino refinanciarla a largo plazo; en su opinión, seguir acumulando reservas ya no tendría sentido. Pero como,
simultáneamente, cree que hay que evitar que el dólar caiga por debajo de 3,50, sugiere liberar controles de capitales, de modo tal de crear una mayor demanda de dólares por parte de las empresas para pagar deudas con el exterior.
El segundo tema conflictivo sería la renegociación de la deuda con los acreedores privados, que se iniciará oficialmente en febrero.
Prat Gay sostiene que no hay efectuar una quita sobre el capital de la deuda. En cambio, propone una renegociación con 5 a 8 años de gracia y
una tasa de interés anual del 2 por ciento. Para los acreedores que no aceptaran la propuesta, entonces sí habría quita y una tasa de interés máxima de 4,5 por ciento anual.
La tercera cuestión problemática es que el joven sucesor estima que, si la Corte fallara en favor de la redolarización de los depósitos, entonces sería
inevitable que el Estado entregara un bono compulsivo a los ahorristas para canjear sus Cedros. (Fin)
la renegociación de la deuda pública y las alternativas frente a un eventual fallo dolarizador de depósitos de la Corte,
podrían entrar en colisión con la estrategia del ministro Roberto Lavagna.
Prat Gay coincide con Lavagna en cuatro puntos fundamentales:
- Considera que las exigencias de más ajuste fiscal por parte del FMI, en los últimos años, profundizaron la recesión.
- Está convencido de que no hay que pagar a los organismos con las reservas.
- Es crítico de gestión de Anoop Singh, a quien conoció en los tiempos de la crisis de Asia, y respalda los duros cuestionamientos de Stiglitz.
- Cree que la economía argentina puede crecer en los próximos años al 6 por ciento anual, que llegaría al 10 por ciento si se eliminara la "incertidumbre política".
Por eso, en Economía saben que, a diferencia de Aldo Pignanelli, no mantendrá una negociación paralela con el FMI, ni expresará públicamente sus contrastantes puntos de vista sobre la marcha de las tratativas.
Sin embargo, hay puntos críticos de disidencia. Por ejemplo, el funcionario piensa que el BCRA debe dejar de comprar divisas, para engrosar las reservas,
porque a cambio está emitiendo demasiados pesos, destaca el diario Página/12.
Además, como considera que la deuda con los organismos internacionales no hay que pagarla sino refinanciarla a largo plazo; en su opinión, seguir acumulando reservas ya no tendría sentido. Pero como,
simultáneamente, cree que hay que evitar que el dólar caiga por debajo de 3,50, sugiere liberar controles de capitales, de modo tal de crear una mayor demanda de dólares por parte de las empresas para pagar deudas con el exterior.
El segundo tema conflictivo sería la renegociación de la deuda con los acreedores privados, que se iniciará oficialmente en febrero.
Prat Gay sostiene que no hay efectuar una quita sobre el capital de la deuda. En cambio, propone una renegociación con 5 a 8 años de gracia y
una tasa de interés anual del 2 por ciento. Para los acreedores que no aceptaran la propuesta, entonces sí habría quita y una tasa de interés máxima de 4,5 por ciento anual.
La tercera cuestión problemática es que el joven sucesor estima que, si la Corte fallara en favor de la redolarización de los depósitos, entonces sería
inevitable que el Estado entregara un bono compulsivo a los ahorristas para canjear sus Cedros. (Fin)
