“Me seguirán por interés o por temor”. La frase del déspota corso ilustra claramente la coyuntura actual. Es que afloran ya, las repercusiones del esfuerzo militar estadounidense sobre la situación mundial. La evidencia es palmaria pero invisible para los comentaristas, que mayormente, evidencian una pantagruélica ignorancia. Para realizar un repaso ilustrativo, contrastemos algunos aspectos previos y posteriores a la campaña, tanto en materia de objetivos como de instrumentos.
El objetivo de la “liberación” fue continuar la guerra que EEUU declarara al terrorismo luego de los atentados del 11-S. En lo interno, las acciones se iniciaron subordinando las agencias involucradas a un comando unificado, y normando restricciones a las libertades, como en todas y cada una de las guerras de la historia. La normativa, adaptada al fenómeno terrorista, permite interferir comunicaciones y suprimir a nacionales o extranjeros que atenten contra la seguridad del paÃs o de sus ciudadanos. A propósito, ¿recuerda alguna resolución de la ONU, que apercibiera al menos, a estados miembros asociados al terrorismo?.
Con la campaña afgana se anuló un “santuario” y campo de entrenamiento, suprimiendo uno de los ordenes islámicos más ortodoxos: el Talibán. Es que la ocasional funcionalidad de dicha secta durante la guerra frÃa, hizo suponer a sus lÃderes, que podrÃan exportar su retrógrada matriz social y participar en acciones que condicionaran la voluntad del imperio. ¿Recuerda alguna acción del Consejo de Seguridad sobre el particular? ¿Una sanción simbólica de la Asamblea General por destruir patrimonio de la humanidad, acaso?. El asentamiento militar afgano y la restauración de su monarca (dócil pelele de “Junior”), atemperaron la efervescencia revolucionaria pakistanÃ, asà como la carrera armamentista entre dicho paÃs y la India. Colateralmente, hicieron que la otrora vociferante Revolución iranÃ, soportara con estoicismo, los “involuntarios errores” que la coalición cometiera durante la “liberación”. Súbita moderación ¿verdad?.
Lo de Irak tuvo también efectos de importancia, especialmente en la semiótica polÃtica. Como dijera Sir Bassil Liddell Hart, afectó la psique de aliados y enemigos. El periodismo, ocupado más en vender el morbo bélico que en anticipar sus repercusiones; compro un comentario sobre el surgimiento de “cien Ben Laden”. La frase, utilizada por el pÃcaro Presidente egipcio, permitió al autor montarse sobre el clamor yankee, y solicitar que en la supresión de armas de destrucción masiva... ¡se incluyeran las israelÃes!. No digo que el terrorismo esté derrotado; pero convengamos que cuesta a los medios explicar la demora en el inicio de una “jihad” declarada ya por: Ben Laden, los Talibanes, el Mula Omar, Heerzbolah, Hammas y Saddam Hussein.
En las antÃpodas de la prensa, sugiero que pronto asistiremos a la independencia palestina. Sencillamente, porque ahora es posible. Hagamos historia. El pueblo árabe fue el aliado regional de occidente hasta la creación del Estado de Israel. Esto último, formó un lazo especial entre los pueblos judÃo y estadounidense; luego potenciado por la crisis de Suez. Entonces, EEUU abortó el intento anglo-frances de defender sus intereses contra el proyecto nasserista. Aquella estupidez, que habilitó el pase del mundo árabe a la esfera soviética, reforzó a Israel como principal enclave regional (por eso pudo desarrollar armas atómicas), situación que el pueblo judÃo explotó con lucidez. Pero tal status está cambiando, pues un asentamiento aliado en Irak o el Kurdistan, hará que la integridad israelà sea más prescindible. Tal percepción, hizo que Mr. Sharon replanteara de inmediato su postura e intentara congraciarse con el imperio, declarando que Israel podrÃa abandonar asentamientos en Gaza y Cisjordania, en aras de la paz. ¿Qué cambio, no?.
¿Logró la ONU algo similar en su vida? ¿Se habrÃa sacrificado alguien si no temiera el deterioro de su poder relativo?. Considerando esto, ¿puede encomendarse el objetivo de la paz a la ONU? ¿O debe fincarse tal esperanza en una mágica alteración de la naturaleza humana?.
Otro efecto tuvo lugar en Oriente. Antes de Irak, el dictadorcillo norcoreano amenazó con usar armas nucleares contra el imperio, si éste pretendÃa imponerle un desarme. Para reforzar su declaración psicológicamente, lanzó un misil capaz de portar explosivos atómicos... ¡enfrente de Japón!. ¿Confundirá este pequeño troglodita desarme con indefensión?. En su intimidad, el pigmeo amarillo hizo la misma apuesta que los lideres centroeuropeos. Pensó que EEUU arriesgarÃa su seguridad nacional, con tal de respetar institutos incapaces de garantizar la seguridad colectiva. ¿Cómo llamarlo? ¿Estupidez o ingenuidad?.
Luego de la “liberación”, Pyongyang declaró que no habÃa problema en iniciar cualquier tipo de dialogo sobre el programa nuclear norcoreano, en tanto que EEUU obrase con “sinceridad”. ¿Qué habrán querido decir? ¿Precisarán que alguien les ratifique que tales armas están fuera de su potestad soberana?.
Los cambios se dan conforme al patrón anticipado. Damas y caballeros, el siglo XIX avanza...
BARUCH
El objetivo de la “liberación” fue continuar la guerra que EEUU declarara al terrorismo luego de los atentados del 11-S. En lo interno, las acciones se iniciaron subordinando las agencias involucradas a un comando unificado, y normando restricciones a las libertades, como en todas y cada una de las guerras de la historia. La normativa, adaptada al fenómeno terrorista, permite interferir comunicaciones y suprimir a nacionales o extranjeros que atenten contra la seguridad del paÃs o de sus ciudadanos. A propósito, ¿recuerda alguna resolución de la ONU, que apercibiera al menos, a estados miembros asociados al terrorismo?.
Con la campaña afgana se anuló un “santuario” y campo de entrenamiento, suprimiendo uno de los ordenes islámicos más ortodoxos: el Talibán. Es que la ocasional funcionalidad de dicha secta durante la guerra frÃa, hizo suponer a sus lÃderes, que podrÃan exportar su retrógrada matriz social y participar en acciones que condicionaran la voluntad del imperio. ¿Recuerda alguna acción del Consejo de Seguridad sobre el particular? ¿Una sanción simbólica de la Asamblea General por destruir patrimonio de la humanidad, acaso?. El asentamiento militar afgano y la restauración de su monarca (dócil pelele de “Junior”), atemperaron la efervescencia revolucionaria pakistanÃ, asà como la carrera armamentista entre dicho paÃs y la India. Colateralmente, hicieron que la otrora vociferante Revolución iranÃ, soportara con estoicismo, los “involuntarios errores” que la coalición cometiera durante la “liberación”. Súbita moderación ¿verdad?.
Lo de Irak tuvo también efectos de importancia, especialmente en la semiótica polÃtica. Como dijera Sir Bassil Liddell Hart, afectó la psique de aliados y enemigos. El periodismo, ocupado más en vender el morbo bélico que en anticipar sus repercusiones; compro un comentario sobre el surgimiento de “cien Ben Laden”. La frase, utilizada por el pÃcaro Presidente egipcio, permitió al autor montarse sobre el clamor yankee, y solicitar que en la supresión de armas de destrucción masiva... ¡se incluyeran las israelÃes!. No digo que el terrorismo esté derrotado; pero convengamos que cuesta a los medios explicar la demora en el inicio de una “jihad” declarada ya por: Ben Laden, los Talibanes, el Mula Omar, Heerzbolah, Hammas y Saddam Hussein.
En las antÃpodas de la prensa, sugiero que pronto asistiremos a la independencia palestina. Sencillamente, porque ahora es posible. Hagamos historia. El pueblo árabe fue el aliado regional de occidente hasta la creación del Estado de Israel. Esto último, formó un lazo especial entre los pueblos judÃo y estadounidense; luego potenciado por la crisis de Suez. Entonces, EEUU abortó el intento anglo-frances de defender sus intereses contra el proyecto nasserista. Aquella estupidez, que habilitó el pase del mundo árabe a la esfera soviética, reforzó a Israel como principal enclave regional (por eso pudo desarrollar armas atómicas), situación que el pueblo judÃo explotó con lucidez. Pero tal status está cambiando, pues un asentamiento aliado en Irak o el Kurdistan, hará que la integridad israelà sea más prescindible. Tal percepción, hizo que Mr. Sharon replanteara de inmediato su postura e intentara congraciarse con el imperio, declarando que Israel podrÃa abandonar asentamientos en Gaza y Cisjordania, en aras de la paz. ¿Qué cambio, no?.
¿Logró la ONU algo similar en su vida? ¿Se habrÃa sacrificado alguien si no temiera el deterioro de su poder relativo?. Considerando esto, ¿puede encomendarse el objetivo de la paz a la ONU? ¿O debe fincarse tal esperanza en una mágica alteración de la naturaleza humana?.
Otro efecto tuvo lugar en Oriente. Antes de Irak, el dictadorcillo norcoreano amenazó con usar armas nucleares contra el imperio, si éste pretendÃa imponerle un desarme. Para reforzar su declaración psicológicamente, lanzó un misil capaz de portar explosivos atómicos... ¡enfrente de Japón!. ¿Confundirá este pequeño troglodita desarme con indefensión?. En su intimidad, el pigmeo amarillo hizo la misma apuesta que los lideres centroeuropeos. Pensó que EEUU arriesgarÃa su seguridad nacional, con tal de respetar institutos incapaces de garantizar la seguridad colectiva. ¿Cómo llamarlo? ¿Estupidez o ingenuidad?.
Luego de la “liberación”, Pyongyang declaró que no habÃa problema en iniciar cualquier tipo de dialogo sobre el programa nuclear norcoreano, en tanto que EEUU obrase con “sinceridad”. ¿Qué habrán querido decir? ¿Precisarán que alguien les ratifique que tales armas están fuera de su potestad soberana?.
Los cambios se dan conforme al patrón anticipado. Damas y caballeros, el siglo XIX avanza...
BARUCH
