Carta abierta al Sr. Ministro de Economía y otros Funcionarios
Para su tranquilidad, le anticipo que no soy economista, no tengo acceso a los medios masivos de comunicación ni soy un personaje influyente. Por lo tanto mis reflexiones quedarán en el olvido sin molestar a nadie.
También le comento que no debo ni me deben dinero, que no tengo acciones de empresas multinacionales y más raro aun, no tengo intereses políticos. Tampoco tengo la suerte de ser piquetero, contribuyo para ellos. Simplemente soy un ciudadano que nació cuando la II Guerra no había finalizado y siempre viví en Argentina. Quizás mis neuronas ya no funcionen del todo bien.
Recuerdo cuando nacionalizamos teléfonos. Las tarifas eran muy baratas, el gasto familiar en Teléfonos del Estado y luego en ENTEL era insignificante. Tanto es así que nadie tenía teléfono ni nos podíamos comunicar.
Nacionalizamos los ferrocarriles. Eran baratos con vagones de más de cincuenta años.
Nacionalizamos las empresas eléctricas, La tarifa era baja, sobre todo los consumos eran muy bajos, porque teníamos cortes. Se favorecía la industria de las velas.
Teníamos ley de alquileres. Se favorecía a aquellos que habían alquilado una casita. Los que venían luego no tenían oferta, es decir les resultaba más barato porque no gastaban en alquiler. No tenían qué alquilar.
La inflación era una ventaja enorme, hacía circular el dinero muy rápidamente. Eso sí, créditos personales no había ni por casualidad. Las compras del mes se hacían apenas cobrábamos, porque tres días más tarde no nos alcanzaba para nada.
Nuestras empresas trabajaban con capacidad colmada. Los productos eran tan malos que había que renovarlos con frecuencia. Eso sí, para no complicar las cosas con nuevos modelos, seguíamos fabricando las mismas cosas durante 40 años. Una maravilla. ¿La tecnología?, bien gracias.
Nada de créditos para empresas ni emprendimientos de infraestructura, porque eso nos crea dependencia. Nada de inversiones, así podemos seguir repartiendo cajas PAN, Planes Trabajar o Jefes y Jefas. No podemos decir que no somos creativos. Siempre un nombre nuevo para el mismo problema.
Bajar la desocupación no conviene, porque si no ¿cómo nos aseguraremos las próximas elecciones dándole anticipadamente la zapatilla izquierda y luego del triunfo electoral la derecha?. Somos creativos.
No paguemos nuestras deudas, total cuando las empresas necesiten crédito (¿Recuerda Sr. Ministro el Leverage?) se lo piden a Magoya, que seguramente los ayuda, o en su defecto a algún Organismo Oficial que luego de verificar que es un empresario adicto le da el crédito a baja tasa y si no lo paga no importa, total estamos los contribuyentes que nos hacemos cargo con una enorme alegría.
Sin duda la situación es seria, pero la generamos nosotros mismos, declarando un default en medio de aplausos y luego produciendo una mini devaluación de 350%!!!!. ¿Ha solucionado algo todo esto? Por supuesto que no. Nos ganaremos juicios, desinversión y volveremos a vivir pobres. Por suerte los argentinos somos ingeniosos y somos capaces de seguir produciendo para que los funcionarios sigan gastando nuestros esfuerzos, porque seguramente es una sensación muy agradable gastar el dinero de los contribuyentes. Quizás en el más allá Dios se lo demande, porque lo que es la Patria....
Reflexionemos. Podemos pasar de Vivir con lo Nuestro a Vivir con lo Puesto y cuando lo Puesto sean harapos viviremos como en el Edén, DESNUDOS.
Quiera Dios iluminar a los que tienen responsabilidades de gobernar en la Argentina. Si vuelve SEGBA, la única esperanza será iluminarse con velas. Eso sí, los cortes serán programados. Tres veces por semana durante 6 horas, al caer la tarde para que nuestras cuentas no sean abultadas
Nos podremos calefaccionar en verano, usar los teléfonos entre las 3:00 y 3:13 de la madrugada, salir a la calle en vehículos blindados, tener racionamiento de carne y papas, comer pan negro (como en la década del 50) y otros beneficios adicionales.
Señor Ministro, si Ud no vivió estas cosas puede ver los relatos de la época o algún familiar podrá contarle las bondades de la economía cerrada y peleados con todo el mundo. Por mi parte desearía no volver a esa época en lo económico. En cuanto a lo social, mientras podamos mantener el mail, me podré comunicar y dialogar con mis amigos. Ya no nos visitamos. No podemos pagar los autos antibalas con diez guardaespaldas que nos cuiden.
Muchas gracias por su atención Señor Ministro, Señores Legisladores, Señores Funcionarios. Si han hecho una impresión de estas reflexiones, hagan un bollo con la hoja y tírenla pronto, no vaya a ser que a alguien menor jerarquía se le ocurra pensar en cómo mejorar las cosas.
Para su tranquilidad, le anticipo que no soy economista, no tengo acceso a los medios masivos de comunicación ni soy un personaje influyente. Por lo tanto mis reflexiones quedarán en el olvido sin molestar a nadie.
También le comento que no debo ni me deben dinero, que no tengo acciones de empresas multinacionales y más raro aun, no tengo intereses políticos. Tampoco tengo la suerte de ser piquetero, contribuyo para ellos. Simplemente soy un ciudadano que nació cuando la II Guerra no había finalizado y siempre viví en Argentina. Quizás mis neuronas ya no funcionen del todo bien.
Recuerdo cuando nacionalizamos teléfonos. Las tarifas eran muy baratas, el gasto familiar en Teléfonos del Estado y luego en ENTEL era insignificante. Tanto es así que nadie tenía teléfono ni nos podíamos comunicar.
Nacionalizamos los ferrocarriles. Eran baratos con vagones de más de cincuenta años.
Nacionalizamos las empresas eléctricas, La tarifa era baja, sobre todo los consumos eran muy bajos, porque teníamos cortes. Se favorecía la industria de las velas.
Teníamos ley de alquileres. Se favorecía a aquellos que habían alquilado una casita. Los que venían luego no tenían oferta, es decir les resultaba más barato porque no gastaban en alquiler. No tenían qué alquilar.
La inflación era una ventaja enorme, hacía circular el dinero muy rápidamente. Eso sí, créditos personales no había ni por casualidad. Las compras del mes se hacían apenas cobrábamos, porque tres días más tarde no nos alcanzaba para nada.
Nuestras empresas trabajaban con capacidad colmada. Los productos eran tan malos que había que renovarlos con frecuencia. Eso sí, para no complicar las cosas con nuevos modelos, seguíamos fabricando las mismas cosas durante 40 años. Una maravilla. ¿La tecnología?, bien gracias.
Nada de créditos para empresas ni emprendimientos de infraestructura, porque eso nos crea dependencia. Nada de inversiones, así podemos seguir repartiendo cajas PAN, Planes Trabajar o Jefes y Jefas. No podemos decir que no somos creativos. Siempre un nombre nuevo para el mismo problema.
Bajar la desocupación no conviene, porque si no ¿cómo nos aseguraremos las próximas elecciones dándole anticipadamente la zapatilla izquierda y luego del triunfo electoral la derecha?. Somos creativos.
No paguemos nuestras deudas, total cuando las empresas necesiten crédito (¿Recuerda Sr. Ministro el Leverage?) se lo piden a Magoya, que seguramente los ayuda, o en su defecto a algún Organismo Oficial que luego de verificar que es un empresario adicto le da el crédito a baja tasa y si no lo paga no importa, total estamos los contribuyentes que nos hacemos cargo con una enorme alegría.
Sin duda la situación es seria, pero la generamos nosotros mismos, declarando un default en medio de aplausos y luego produciendo una mini devaluación de 350%!!!!. ¿Ha solucionado algo todo esto? Por supuesto que no. Nos ganaremos juicios, desinversión y volveremos a vivir pobres. Por suerte los argentinos somos ingeniosos y somos capaces de seguir produciendo para que los funcionarios sigan gastando nuestros esfuerzos, porque seguramente es una sensación muy agradable gastar el dinero de los contribuyentes. Quizás en el más allá Dios se lo demande, porque lo que es la Patria....
Reflexionemos. Podemos pasar de Vivir con lo Nuestro a Vivir con lo Puesto y cuando lo Puesto sean harapos viviremos como en el Edén, DESNUDOS.
Quiera Dios iluminar a los que tienen responsabilidades de gobernar en la Argentina. Si vuelve SEGBA, la única esperanza será iluminarse con velas. Eso sí, los cortes serán programados. Tres veces por semana durante 6 horas, al caer la tarde para que nuestras cuentas no sean abultadas
Nos podremos calefaccionar en verano, usar los teléfonos entre las 3:00 y 3:13 de la madrugada, salir a la calle en vehículos blindados, tener racionamiento de carne y papas, comer pan negro (como en la década del 50) y otros beneficios adicionales.
Señor Ministro, si Ud no vivió estas cosas puede ver los relatos de la época o algún familiar podrá contarle las bondades de la economía cerrada y peleados con todo el mundo. Por mi parte desearía no volver a esa época en lo económico. En cuanto a lo social, mientras podamos mantener el mail, me podré comunicar y dialogar con mis amigos. Ya no nos visitamos. No podemos pagar los autos antibalas con diez guardaespaldas que nos cuiden.
Muchas gracias por su atención Señor Ministro, Señores Legisladores, Señores Funcionarios. Si han hecho una impresión de estas reflexiones, hagan un bollo con la hoja y tírenla pronto, no vaya a ser que a alguien menor jerarquía se le ocurra pensar en cómo mejorar las cosas.
