"Hemos aprendido con sufrimiento que un programa económico no es sostenible si no incluye a la población. El mundo necesita un nuevo paradigma de desarrollo inclusivo, equitativo. En síntesis, más justo. Los 2.800 millones de pobres, más de la mitad de la población mundial, son la demanda más urgente que emerge ante los que tienen responsabilidad de gobierno.
El mundo no podrá seguir soportando la aparente paradoja de una economía en crecimiento que en paralelo nos haga sufrir el aumento del desempleo y la desigualdad, con su saldo de inédita profundización de la pobreza y la condena de millones de seres humanos a la desprotección social y a la exclusión.
Es necesario internalizar un nuevo paradigma, que reconociendo que no existe desarrollo sostenido sin equidad valore de otro modo el cumplimiento de las metas fiscales y económicas.
La única manera de hacer sustentable el proceso de desarrollo es el incremento de la creación permanente de riqueza.
Hace falta que en los programas macroeconómicos la variable distributiva se tenga presente y lo esté activamente. Se trata de que se aumente la producción, la inversión y por ende la creación de riqueza, y de ayudar a distribuir mejor la riqueza que se crea.
Resulta inaceptable, desde la más objetiva racionalidad, insistir con recetas que han fracasado.
Sería una formidable demostración de salud institucional y comprensión económica reformular programas e instrumentos que reemplacen a los que fracasaron.
Son esos elementos indispensables para reducir el nivel de conflictividad mundial.
Por eso pensamos que no servirá cualquier Acuerdo de Libre Comercio de las Américas.
Firmar un convenio no será un camino fácil ni directo a la prosperidad.
El acuerdo posible será aquel que reconozca las diversidades y permita los beneficios mutuos.
Un acuerdo no puede ser un camino de una sola vía, de prosperidad en una sola dirección; un acuerdo que no se haga cargo ni resuelva las fuertes asimetrías existentes no hará más que profundizar la injusticia y el quiebre de nuestras economías.
Un acuerdo no puede resultar de una imposición en base a las relativas posiciones de fuerza."
Nobleza Obliga. Está cambiando su postura facilista por una apuesta al trabajo, al esfuerzo, a la creatividad y a la inversión.
El mundo no podrá seguir soportando la aparente paradoja de una economía en crecimiento que en paralelo nos haga sufrir el aumento del desempleo y la desigualdad, con su saldo de inédita profundización de la pobreza y la condena de millones de seres humanos a la desprotección social y a la exclusión.
Es necesario internalizar un nuevo paradigma, que reconociendo que no existe desarrollo sostenido sin equidad valore de otro modo el cumplimiento de las metas fiscales y económicas.
La única manera de hacer sustentable el proceso de desarrollo es el incremento de la creación permanente de riqueza.
Hace falta que en los programas macroeconómicos la variable distributiva se tenga presente y lo esté activamente. Se trata de que se aumente la producción, la inversión y por ende la creación de riqueza, y de ayudar a distribuir mejor la riqueza que se crea.
Resulta inaceptable, desde la más objetiva racionalidad, insistir con recetas que han fracasado.
Sería una formidable demostración de salud institucional y comprensión económica reformular programas e instrumentos que reemplacen a los que fracasaron.
Son esos elementos indispensables para reducir el nivel de conflictividad mundial.
Por eso pensamos que no servirá cualquier Acuerdo de Libre Comercio de las Américas.
Firmar un convenio no será un camino fácil ni directo a la prosperidad.
El acuerdo posible será aquel que reconozca las diversidades y permita los beneficios mutuos.
Un acuerdo no puede ser un camino de una sola vía, de prosperidad en una sola dirección; un acuerdo que no se haga cargo ni resuelva las fuertes asimetrías existentes no hará más que profundizar la injusticia y el quiebre de nuestras economías.
Un acuerdo no puede resultar de una imposición en base a las relativas posiciones de fuerza."
Nobleza Obliga. Está cambiando su postura facilista por una apuesta al trabajo, al esfuerzo, a la creatividad y a la inversión.
