Bajando con ellos, se detuvo en un lugar llano;
y había una multitud de sus discípulos,
y una gran muchedumbre del pueblo procedente de toda Judea y de Jerusalén, y del litoral de Tiro y Sidón,
que vinieron a oírle y a ser curados de sus enfermedades.
Y los que estaban atormentados por espíritus inmundos quedaban curados.
Toda la multitud intentaba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
Bienaventurados los que ahora padecéis hambre porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como maldito, por causa del Hijo del Hombre.
Alegraos en aquel día y regocijaos, porque vuestra recompensa es grande en el Cielo; pues de este modo se comportaban sus padres con los profetas.
Pero !Ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!
!Ay de vosotros los que estáis hartos, porque tendréis hambre! !Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!
!Ay cuando los hombres hables bien de vosotros, pues de este modo se comportaban sus padres con los falsos profetas!
Pero a vosotros que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian;
bendecid a los que os maldicen y rogad por los que os calumnian.
Al que te hiere en la mejilla preséntale también la otra, y al que te quite el manto no le niegues tampoco la túnica.
Da a todo el que te pida, y al que toma lo tuyo no se lo reclames.
Haced a los hombres lo mismo que quisierais que ellos os hiciesen a vosotros.
Si amáis a los que os aman, ?qué mérito tendréis?, pues también los pecadores aman a quienes los aman.
Y si hacéis bien a quienes os hacen el bien, ?qué mérito tendréis?, pues también los pecadores hacen lo mismo.
Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ?qué mérito tendréis?, pues también los pecadores prestan a los pecadores para recibir otro tanto.
Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced bien y prestad sin esperar nada por ello; y será grande vuestra recompensa, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y con los malos.
Sed, pues, misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso.
No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados;
dad y se os dará; echarán en vuestro regazo una buena medida, apretada, colmada, rebosante: porque con la misma medida que midáis seréis medidos.
y había una multitud de sus discípulos,
y una gran muchedumbre del pueblo procedente de toda Judea y de Jerusalén, y del litoral de Tiro y Sidón,
que vinieron a oírle y a ser curados de sus enfermedades.
Y los que estaban atormentados por espíritus inmundos quedaban curados.
Toda la multitud intentaba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
Bienaventurados los que ahora padecéis hambre porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como maldito, por causa del Hijo del Hombre.
Alegraos en aquel día y regocijaos, porque vuestra recompensa es grande en el Cielo; pues de este modo se comportaban sus padres con los profetas.
Pero !Ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!
!Ay de vosotros los que estáis hartos, porque tendréis hambre! !Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!
!Ay cuando los hombres hables bien de vosotros, pues de este modo se comportaban sus padres con los falsos profetas!
Pero a vosotros que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian;
bendecid a los que os maldicen y rogad por los que os calumnian.
Al que te hiere en la mejilla preséntale también la otra, y al que te quite el manto no le niegues tampoco la túnica.
Da a todo el que te pida, y al que toma lo tuyo no se lo reclames.
Haced a los hombres lo mismo que quisierais que ellos os hiciesen a vosotros.
Si amáis a los que os aman, ?qué mérito tendréis?, pues también los pecadores aman a quienes los aman.
Y si hacéis bien a quienes os hacen el bien, ?qué mérito tendréis?, pues también los pecadores hacen lo mismo.
Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ?qué mérito tendréis?, pues también los pecadores prestan a los pecadores para recibir otro tanto.
Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced bien y prestad sin esperar nada por ello; y será grande vuestra recompensa, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y con los malos.
Sed, pues, misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso.
No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados;
dad y se os dará; echarán en vuestro regazo una buena medida, apretada, colmada, rebosante: porque con la misma medida que midáis seréis medidos.
