A Sócrates lo condenarona a muerte por elegir a la verdad antes que a Atenas.
Hoy los condenados a muerte somos todos los argentinos por preferir a la Argentina antes que a La Moral.
Nota para Néstor Kirchner
ALEJANDRO A. TAGLIAVINI
Buenos Aires -- Señor presidente, usted dice que su manejo de la deuda estatal es una ''causa nacional''. Pues no es una ''causa'', sino una vergüenza. Pero no una vergüenza de los argentinos, que somos gente honesta y creemos que no debemos quedarnos con propiedad ajena, de legítimos acreedores, sino una vergüenza de los políticos, que crearon esta deuda que no quieren pagar.
Usted debería saber que el estado argentino, a partir de Perón, financió sus extravagantes gastos y corrupción con las enormes reservas de oro del Banco Central; terminadas éstas, se financió con confiscaciones y altos impuestos; destruido el sector privado, se financió con inflación; destruida la moneda, se financió con el crédito de organismos multiestatales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de privados alentados por este organismo; terminado este crédito, sencillamente se financió con el robo directo, confiscando a los ahorristas bancarios y declarando la cesación de pagos de la deuda estatal.
El problema es que siguen los gastos estrafalarios. Así, usted tuvo que llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y para devolverle al organismo multiestatal el 100% de la deuda, su gobierno pretende quitarles el 75% del capital a los privados (que suman US$84 billones), a lo que hay que sumarle los intereses no pagados, con lo que la quita ronda el 90%. Su excusa es que no tiene fondos sin poner en riesgo el crecimiento del país. La verdad es al revés: si no ahorra recursos, bajando los gastos drásticamente, y si no vende, dejando en manos de la eficiencia privada la cantidad enorme de recursos y propiedades estatales (como el subsuelo rico en petróleo), el país no saldrá adelante.
Usted sabe que el gobierno argentino se sometió a los tribunales de Nueva York. Declarada la cesación de pagos, algunos acreedores privados --muchos son pequeños inversores y jubilados-- se presentaron en los tribunales y el juez Thomas Griesa resolvió a favor de ellos. Para evitar los embargos, entre muchas medidas su gobierno retiró reservas del Banco Central que estaban en Nueva York, se repatriaron fondos del Banco Nación desde su sucursal neoyorquina y están pagándose los sueldos de funcionarios en el exterior vía valija diplomática. En el Banco Internacional de Pagos (BIP) de Basilea, dónde los fondos tienen inmunidad, están el 80% de las reservas del Banco Central. A los organismos multiestatales (FMI, Banco Mundial, etc.) se les paga en la Argentina o en el BIP. Un juez de Maryland dispuso una inhibición --medida previa a un embargo-- a cuatro depósitos de las fuerzas armadas argentinas en Estados Unidos, que tienen un valor de US$3 millones. Luego se produjeron una serie de inhibiciones en Maryland y Washington DC. Por todo esto, el pánico cundió y la Bolsa de Buenos Aires cayó casi 10% en un solo día.
Ahora, esta estrategia de esconder los recursos trae otro problema ya que ''es un fraude insolventarse a propósito'' --advirtió un abogado de acreedores--, ''por eso vamos a pedir a Griesa que deje sin efecto las transferencias a Basilea''. Delito que su ministro de Defensa ratificó: ''Veremos cómo se maneja esto... los bienes están y es muy difícil ocultarlos'', dijo.
El Grupo de los Siete (G7) le reclamó, señor presidente, ''un diálogo constructivo con sus acreedores''. Declaración muy fuerte, dejando de lado el lenguaje diplomático, tanto que el titular del FMI, por orden del G7, citó a su ministro de Economía a Miami para comunicarle que debe acordar con los acreedores privados o no habrá segunda revisión (de un acuerdo de refinanciación), que debería dar lugar a un desembolso de parte del FMI de US$3 billones, que usted necesita para financiar su estatismo. La segunda revisión se realizaría el 9 de marzo, justo cuando usted tiene que cancelar un pago con el FMI por US$3,100 millones. Pero usted dijo que si esta revisión no es aprobada, no le pagará al FMI. El Financial Times calificó a esta actitud de ``chantaje''.
Es de desear que el embargo de los bienes del estado argentino progrese, de manera que los políticos entiendan que los compromisos deben cumplirse, y que no es lícito financiarse en base a robos. Porque la causa nacional, señor presidente, es la moral.
Miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas).
Hoy los condenados a muerte somos todos los argentinos por preferir a la Argentina antes que a La Moral.
Nota para Néstor Kirchner
ALEJANDRO A. TAGLIAVINI
Buenos Aires -- Señor presidente, usted dice que su manejo de la deuda estatal es una ''causa nacional''. Pues no es una ''causa'', sino una vergüenza. Pero no una vergüenza de los argentinos, que somos gente honesta y creemos que no debemos quedarnos con propiedad ajena, de legítimos acreedores, sino una vergüenza de los políticos, que crearon esta deuda que no quieren pagar.
Usted debería saber que el estado argentino, a partir de Perón, financió sus extravagantes gastos y corrupción con las enormes reservas de oro del Banco Central; terminadas éstas, se financió con confiscaciones y altos impuestos; destruido el sector privado, se financió con inflación; destruida la moneda, se financió con el crédito de organismos multiestatales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de privados alentados por este organismo; terminado este crédito, sencillamente se financió con el robo directo, confiscando a los ahorristas bancarios y declarando la cesación de pagos de la deuda estatal.
El problema es que siguen los gastos estrafalarios. Así, usted tuvo que llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y para devolverle al organismo multiestatal el 100% de la deuda, su gobierno pretende quitarles el 75% del capital a los privados (que suman US$84 billones), a lo que hay que sumarle los intereses no pagados, con lo que la quita ronda el 90%. Su excusa es que no tiene fondos sin poner en riesgo el crecimiento del país. La verdad es al revés: si no ahorra recursos, bajando los gastos drásticamente, y si no vende, dejando en manos de la eficiencia privada la cantidad enorme de recursos y propiedades estatales (como el subsuelo rico en petróleo), el país no saldrá adelante.
Usted sabe que el gobierno argentino se sometió a los tribunales de Nueva York. Declarada la cesación de pagos, algunos acreedores privados --muchos son pequeños inversores y jubilados-- se presentaron en los tribunales y el juez Thomas Griesa resolvió a favor de ellos. Para evitar los embargos, entre muchas medidas su gobierno retiró reservas del Banco Central que estaban en Nueva York, se repatriaron fondos del Banco Nación desde su sucursal neoyorquina y están pagándose los sueldos de funcionarios en el exterior vía valija diplomática. En el Banco Internacional de Pagos (BIP) de Basilea, dónde los fondos tienen inmunidad, están el 80% de las reservas del Banco Central. A los organismos multiestatales (FMI, Banco Mundial, etc.) se les paga en la Argentina o en el BIP. Un juez de Maryland dispuso una inhibición --medida previa a un embargo-- a cuatro depósitos de las fuerzas armadas argentinas en Estados Unidos, que tienen un valor de US$3 millones. Luego se produjeron una serie de inhibiciones en Maryland y Washington DC. Por todo esto, el pánico cundió y la Bolsa de Buenos Aires cayó casi 10% en un solo día.
Ahora, esta estrategia de esconder los recursos trae otro problema ya que ''es un fraude insolventarse a propósito'' --advirtió un abogado de acreedores--, ''por eso vamos a pedir a Griesa que deje sin efecto las transferencias a Basilea''. Delito que su ministro de Defensa ratificó: ''Veremos cómo se maneja esto... los bienes están y es muy difícil ocultarlos'', dijo.
El Grupo de los Siete (G7) le reclamó, señor presidente, ''un diálogo constructivo con sus acreedores''. Declaración muy fuerte, dejando de lado el lenguaje diplomático, tanto que el titular del FMI, por orden del G7, citó a su ministro de Economía a Miami para comunicarle que debe acordar con los acreedores privados o no habrá segunda revisión (de un acuerdo de refinanciación), que debería dar lugar a un desembolso de parte del FMI de US$3 billones, que usted necesita para financiar su estatismo. La segunda revisión se realizaría el 9 de marzo, justo cuando usted tiene que cancelar un pago con el FMI por US$3,100 millones. Pero usted dijo que si esta revisión no es aprobada, no le pagará al FMI. El Financial Times calificó a esta actitud de ``chantaje''.
Es de desear que el embargo de los bienes del estado argentino progrese, de manera que los políticos entiendan que los compromisos deben cumplirse, y que no es lícito financiarse en base a robos. Porque la causa nacional, señor presidente, es la moral.
Miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas).
