Con más de 140.000 toneladas exportadas, la Argentina es lider en el comercio mundial de estos maíces.
"Nos dedicamos al popcorn porque es uno de los pocos commodities que no están subsidiados", explicó contundentemente. Sergio Casas, presidente de Weaver Popcorn Company, que desde el '89 se transformó en una de las principales empresas del sector.
De hecho posee la planta más importante fuera de los Estados Unidos y la segunda a nivel mundial.
Ubicada en Rojas, asentada en pleno polo maicero frente a sus instalaciones se puede ver la planta de Dekalb, una de las más grandes del mundo el ejecutivo, en diálogo con Clarín Rural, dijo que es optimista respecto de las perspectivas para el año que viene.
"Todavía no podemos hablar de precios, ya que recién nos estamos preparando para esta cosecha. Pero en el mediano plazo, uno puede decir que la tendencia es alcista", dijo.
Las estadísticas señalan que la Argentina exporta unas 140.000 toneladas de este maíz también conocido como pochoclo o maíz pisingallo, que se destina a la alimentación humana y que hay más de 30 empresas que se dedican a producirlo en el país.
El área del cultivo abarca entre unas 35.000 a 45.000 hectáreas "dependiendo del año. Creo que, por ahora, es una escala que el mercado, tal como está, puede manejar. Como norma, nosotros recomendamos a todos aquellos que se acercan a pedirnos información para comenzar a producir, que no hay que dejarse llevar por las modas. El resto, obviamente dependerá de la demanda".
Y recalcó que "estos mayores pedidos se espera provengan de la Unión Europea, Latinoamérica y Asia".
Casas apuntó que dadas las exigencias de calidad planteadas por los importadores, normalmente se hace un contrato entre productor e industrial en el que básicamente se tiene en cuenta dos indicadores para la recepción del grano: el porcentaje de humedad y la integridad física, es decir, los daños mecánicos.
También explicó que "otra de las exigencias de los importadores es la trazabilidad de estos maíces".
Respecto de los precios, comentó que este año, los precios anduvieron en los 295 a 300 dólares FOB la tonelada y que los productores recibieron unos 160 a 170 dólares/tonelada. El resto son gastos originados en la industrialización y en la cadena comercial.
También recuerda que otro de los aspectos a tener en cuenta es que normalmente estos maíces rinde entre un 50 a un 60 por ciento de lo esperado en los maíces convencionales.
En cuanto al área, Casas señaló que "prácticamente se puede producir en cualquier lugar del país. Tenemos contratos con productores desde el sur de Buenos Aires, más concretamente en Bahía Blanca, hasta Tartagal en Salta. Es un cultivo con una gran plasticidad. El pisingallo se adapta muy bien a zonas marginales. Y allí es una excelente opción de negocio".
Y añadió que estas características hicieron que la producción local creciera tanto que desplazó a los Estados Unidos en el comercio mundial. "Hoy somos, como país, el principal exportador mundial de popcorn".
En el mercado internacional el pisingallo argentino compite ventajosamente con el norteamericano, el sudafricano, el australiano y con la producción de algunos países de la Unión Europea como España, Francia y Hungría.
Como en otros cultivos, una de las claves pasa por la genética. Según afirmó Casas, en el caso de Weaver la aportación de material es propio y de la semillera Basso.
"No hay eventos biotecnológicos en la Argentina ligados a este cultivo y no tengo información que lo haya en otros países", se apresura a aclarar. "Es que, en realidad, la biotecnología está más vinculada a los costos de producción que al producto".
Y volvió a asegurar que "por la situación de liderazgo del país y su comprobada adaptación local, creo que es un negocio que si bien no será masivo, tiene su espacio asegurado".
"Nos dedicamos al popcorn porque es uno de los pocos commodities que no están subsidiados", explicó contundentemente. Sergio Casas, presidente de Weaver Popcorn Company, que desde el '89 se transformó en una de las principales empresas del sector.
De hecho posee la planta más importante fuera de los Estados Unidos y la segunda a nivel mundial.
Ubicada en Rojas, asentada en pleno polo maicero frente a sus instalaciones se puede ver la planta de Dekalb, una de las más grandes del mundo el ejecutivo, en diálogo con Clarín Rural, dijo que es optimista respecto de las perspectivas para el año que viene.
"Todavía no podemos hablar de precios, ya que recién nos estamos preparando para esta cosecha. Pero en el mediano plazo, uno puede decir que la tendencia es alcista", dijo.
Las estadísticas señalan que la Argentina exporta unas 140.000 toneladas de este maíz también conocido como pochoclo o maíz pisingallo, que se destina a la alimentación humana y que hay más de 30 empresas que se dedican a producirlo en el país.
El área del cultivo abarca entre unas 35.000 a 45.000 hectáreas "dependiendo del año. Creo que, por ahora, es una escala que el mercado, tal como está, puede manejar. Como norma, nosotros recomendamos a todos aquellos que se acercan a pedirnos información para comenzar a producir, que no hay que dejarse llevar por las modas. El resto, obviamente dependerá de la demanda".
Y recalcó que "estos mayores pedidos se espera provengan de la Unión Europea, Latinoamérica y Asia".
Casas apuntó que dadas las exigencias de calidad planteadas por los importadores, normalmente se hace un contrato entre productor e industrial en el que básicamente se tiene en cuenta dos indicadores para la recepción del grano: el porcentaje de humedad y la integridad física, es decir, los daños mecánicos.
También explicó que "otra de las exigencias de los importadores es la trazabilidad de estos maíces".
Respecto de los precios, comentó que este año, los precios anduvieron en los 295 a 300 dólares FOB la tonelada y que los productores recibieron unos 160 a 170 dólares/tonelada. El resto son gastos originados en la industrialización y en la cadena comercial.
También recuerda que otro de los aspectos a tener en cuenta es que normalmente estos maíces rinde entre un 50 a un 60 por ciento de lo esperado en los maíces convencionales.
En cuanto al área, Casas señaló que "prácticamente se puede producir en cualquier lugar del país. Tenemos contratos con productores desde el sur de Buenos Aires, más concretamente en Bahía Blanca, hasta Tartagal en Salta. Es un cultivo con una gran plasticidad. El pisingallo se adapta muy bien a zonas marginales. Y allí es una excelente opción de negocio".
Y añadió que estas características hicieron que la producción local creciera tanto que desplazó a los Estados Unidos en el comercio mundial. "Hoy somos, como país, el principal exportador mundial de popcorn".
En el mercado internacional el pisingallo argentino compite ventajosamente con el norteamericano, el sudafricano, el australiano y con la producción de algunos países de la Unión Europea como España, Francia y Hungría.
Como en otros cultivos, una de las claves pasa por la genética. Según afirmó Casas, en el caso de Weaver la aportación de material es propio y de la semillera Basso.
"No hay eventos biotecnológicos en la Argentina ligados a este cultivo y no tengo información que lo haya en otros países", se apresura a aclarar. "Es que, en realidad, la biotecnología está más vinculada a los costos de producción que al producto".
Y volvió a asegurar que "por la situación de liderazgo del país y su comprobada adaptación local, creo que es un negocio que si bien no será masivo, tiene su espacio asegurado".
