Hoy Alberto Lotuf, un periodista de Radio 2 de Rosario, realizó un paralelo entre el matrimonio Kirchner y el Fantasma de Canterville que me pareció todo un
logro y que trataré de resumirles a continuación.
El Fantasma de Canterville es una obra de Oscar Wilde que parodia esa clase de literatura inglesa donde los fantasmas errantes y las almas en pena habitan los castillos aristocráricos de las Islas Británicas, provocando escalofríos y espasmos de terror entre los personajes que comparten el reparto y los lectores que se le atreven.
Cuenta la historia sobre la frustración del fantasma de Sir Simon Canterville, quien durante trescientos años atormentó a los moradores ingleses del castillo, cuando comprobó que los mismos y efectivos métodos con que los había inducido a la locura y el suicidio, no surtían efecto con los nuevos moradores: la familia norteamericana constituida por el matrimonio Otis y sus hijos.
El periodista Lotuf realizó un paralelo entre el fantasma y Kirchner ,quien no puede comprender como lo mismo que le daba tan buenos resultados en Santa Cruz y con otros actores sociales, no surte efecto con la irreverente e inconmovible familia de los ruralistas argentinos.
De nada le servía al fantasma de Sir Simon pasearse por los pasillos en las madrugadas arrastrando pesadas cadenas, ni emitir horribles rayos fosforescentes, ni aparecerse como un esqueleto vistiendo una armadura, ya que invariablemente terminaba ignorado y humillado cuando no aporreado a almohadazos por los terribles gemelos Otis.
De modo similar de nada le ha servido a Sir Kirchner de Canterville emitir horrendos gruñidos, enviar al ogro Delía, amenazar con rayos y centellas para poder doblegar a los chacareros argentinos.
Y lo mismo que Sir Simon se estará preguntando cómo es posible que los mismos métodos con los que disciplinó desde la Shell hasta al mismísimo FMI no surta efecto con estos salvajes desacatados.
Saludos, Roque Feler.
El Fantasma de Canterville es una obra de Oscar Wilde que parodia esa clase de literatura inglesa donde los fantasmas errantes y las almas en pena habitan los castillos aristocráricos de las Islas Británicas, provocando escalofríos y espasmos de terror entre los personajes que comparten el reparto y los lectores que se le atreven.
Cuenta la historia sobre la frustración del fantasma de Sir Simon Canterville, quien durante trescientos años atormentó a los moradores ingleses del castillo, cuando comprobó que los mismos y efectivos métodos con que los había inducido a la locura y el suicidio, no surtían efecto con los nuevos moradores: la familia norteamericana constituida por el matrimonio Otis y sus hijos.
El periodista Lotuf realizó un paralelo entre el fantasma y Kirchner ,quien no puede comprender como lo mismo que le daba tan buenos resultados en Santa Cruz y con otros actores sociales, no surte efecto con la irreverente e inconmovible familia de los ruralistas argentinos.
De nada le servía al fantasma de Sir Simon pasearse por los pasillos en las madrugadas arrastrando pesadas cadenas, ni emitir horribles rayos fosforescentes, ni aparecerse como un esqueleto vistiendo una armadura, ya que invariablemente terminaba ignorado y humillado cuando no aporreado a almohadazos por los terribles gemelos Otis.
De modo similar de nada le ha servido a Sir Kirchner de Canterville emitir horrendos gruñidos, enviar al ogro Delía, amenazar con rayos y centellas para poder doblegar a los chacareros argentinos.
Y lo mismo que Sir Simon se estará preguntando cómo es posible que los mismos métodos con los que disciplinó desde la Shell hasta al mismísimo FMI no surta efecto con estos salvajes desacatados.
Saludos, Roque Feler.
