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30/04/2014 16:37
El verdadero legado de Ayrton Senna tal vez comience en aquella jornada del 5 de mayo de 1994, cuando millones de brasileños salieron a las calles de Sao Paulo sin importar el color o la riqueza material de sus posesiones. Ciertamente, el astro paulista siempre mostró una especial preocupación por los más desfavorecidos de su tierra natal, a pesar de pertenecer a una familia pudiente, en la que su padre era empresario que comenzó con negocio de repuestos de automóviles y se elevó a riquísimo terrateniente –entre otros negocios-. Esto les permitía el lujo de llegar a vivir con criados a su disposición cada día en una ciudad de 15 millones de habitantes, por aquel entonces, entre los que la mayoría deambulaba en busca de un futuro mejor entre las miles de ‘favelas’.
La rebeldía de Senna -manifestada en muchos otros momentos de su trayectoria deportiva- se muestra desde el comienzo de su juventud. El brasileño debutaba en monoplazas en 1981, tras poner rumbo al ‘Viejo Continente’ y desembarcar en Gran Bretaña. Allí, un joven Ayrton ganaba la Fórmula Ford 1600 en su primera temporada con el equipo Van Diemen pero a finales de año, desde casa le instaban a volver a Brasil y ayudar en el negocio familiar. Milton da Silva consideraba que la carrera de su hijo no iba a llegar muy lejos. Ayrton obedecía…pero durante poco tiempo, como ya hiciera justo un año antes tras acabar la temporada europea de karting y apuntarse a una escuela de negocios.
El brasileño no quería mostrarse abiertamente en contra de la voluntad de su progenitor por lo que durante cuatro meses permaneció en su Sao Paulo natal ayudando en los negocios familiares. Pero la velocidad con la que fluía la pasión por el motor en sus venas, hizo que Ayrton volviera a pensar en carreras, en Europa y en un futuro como piloto profesional compitiendo donde lo hicieron ídolos, como Emerson Fittipaldi. De este modo, Senna se marcaba como objetivo dar el salto a la Formula Ford 2000 y su padre no aceptaba apoyarle económicamente en un principio.
A pesar de seguir creyendo que Ayrton no podría ganarse la vida en las carreras, Milton vuelve a respaldar económicamente a su hijo con la condición de que este le devolverá cada céntimo invertido desde entonces. Era 1982 y el brasileño endiablado se apuntaba el Campeonato británico y Europeo demostrando a su progenitor que podía seguir apostando por él, después de situar en primer lugar el ‘Senna’ -de su madre italiana- en vez del tan difícil de pronunciar correctamente para los británicos, ‘da Silva’. Fue un buen consejo de Chico Serra.
Es de esta época, en las antesalas de la Fórmula 1, tras su salto a la Fórmula 3 en 1983, cuando su nombre empieza a ser conocido por los equipos de Fórmula 1. Senna, que ya había roto su matrimonio con Lilian Vasconcellos en marzo de 1982, oficializó la ruptura en febrero de 1983 y ahora su mente estaba absorta en un único propósito, llegar a la Fórmula 1. Su duelo con Martin Brundle por el título británico de F3 de aquel año, del que sale vencedor, le pone en esa órbita.
Ayrton tuvo la fortuna -el destino, la providencia, fue caprichosa con él a lo largo de su carrera- de coincidir con Frank Williams en un avión en la temporada del 82’. Desde entonces, un joven Senna insistiría hasta la saciedad al británico para que le concediese la oportunidad de probar un F1. Voluntad férrea, inamovible.Donington, julio de 1983, esa sería su primera vez.
Ya en aquellos momentos, un Ayrton Senna plagado de sí mismo, con una confianza ciega en sus habilidades al volante y con la arrogancia de la juventud, trataba de vencer a toda costa en la Fórmula 3. Si era a través de ruedas más nuevas, bienvenido. Si era porque sus rivales tenían un monoplaza dañado, bienvenido. El carácter ganador del brasileño se traducía en -podemos decirlo así- un ansia por quedar por encima del resto en cada carrera, en cada momento, a toda costa.
El testimonio de Ron Dennis, que por aquellos años comenzó a saber de él, es clarificador: "En aquellos años, Senna tenía un comportamiento arrogante. Trataba siempre de tener una ventaja sobre el resto y de asegurarse que otros jóvenes pilotos no le hubieran dejado un coche dañado. Está claro que era bueno pero era aún muy joven y con esta actitud de ‘siempre tengo la razón’ no reunía muchas simpatías".
Dennis también vivió en sus carnes el casi desprecio que Ayrton demostraba ante una opción que él no hubiera considerado antes. "Me acuerdo de nuestro primer encuentro, pero no sé decir si él bus-caba una opción de contrato, un test u otra cosa. Yo estaba dispuesto a pagarle una campaña de Fórmula 3 si hubiese firmado con McLaren, pero lo rechazó porque quería tener independencia".
Genio y figura que tuvo con frecuencia las cosas claras y que prefirió mantenerse firme a lo que él consideraba lo correcto, firme a sus convicciones y a su manera de hacer las cosas antes que ‘esclavizar’ su devenir. Por supuesto, no siempre recibió lo que esperaba con este tipo de actitudes, Dennis asegura que se prometió no decirle cuánto le había impresionado favorablemente tras aquel test en el invierno del 83’...y así fue.
En Senna todo era todo hipérbole; desde sus acciones -a veces rocambolescas y arriesgadas- en pista, hasta los más de cinco millones de personas que le quisieron dar el último adiós en las calles de su Sao Paulo natal. Hipérbole de un héroe caído en el campo de batalla, allí donde más placer encon-traba. Allí donde en 1984, con Montecarlo como escenario, regaló una de las mejores odas al pilotaje que se recuerdan. Allí, donde su relación con Dios se hacía más estrecha si cabe. Ayrton era alguien realmente creyente pero -como con el resto de lo que le rodea- particular, con sus condiciones y a su manera.
El piloto brasileño llegó a asegurar que cuando realmente le gustaban las iglesias era cuando no estaban abarrotadas de gente, "porque así me comunicó mejor con Dios". Senna pedía cita con Èl y Él le recibía. Egocentrismo y fe se conjugaban en la misma persona. Sin duda alguna, la experiencia mística por excelencia en su carrera deportiva se produjo aquella tarde de mediados de mayo en las calles del Principado.
En la clasificación del GP de Mónaco de 1988, Ayrton - a bordo de su MP4/4- comenzaba a mejorar vuelta tras vuelta, curva tras curva. El brasileño era imparable y no contento con haber bajado notablemente sus tiempos tras varias vueltas, siguió alcanzando límites, estando a punto de superarlos para siempre y sus palabras nos dan una idea de lo que experimentó Senna en aquellas vueltas de lucha contra sí mismo y en un vuelo -literal- sobre Mónaco.
"Recuerdo que iba más y más deprisa en cada vuelta. Ya había conseguido la pole por unas décimas de segundo, luego por medio segundo, después por casi un segundo y, al final, por más de un segundo. En aquel momento me di cuenta, de repente, que estaba pasando los límites de la consciencia. Tuve la sensación de que estaba en un túnel; no sólo el que hay realmente, sino que todo el circuito, para mí, era un túnel. En ese momento me sentí vulnerable. Había superado mis propios límites y los del coche, límites que jamás había alcanzado. Aún mantenía el control, pero no estaba seguro de lo que estaba sucediendo exactamente: yo corría… y corría… Fue una experiencia espantosa. De repente me di cuenta de que aquello era demasiado. Fui despacio hacia los boxes y me dije a mí mismo que aquel día no regresaría a la pista. Fue una experiencia que nunca más se repitió con tanta intensidad, y deliberadamente, no volví a permitirme llegar tan lejos".
Al día siguiente, tras 65 vueltas en cabeza, dominando con casi un minuto de ventaja, Ayrton sufrió uno de esos momentos de desconexión que mostró a lo largo de su trayectoria en algunas ocasiones. Sin duda, la concentración había disminuido y en Montecarlo eso se paga caro, incluso él, Príncipe del Gran Premio monegasco. "El accidente me dio mucho que pensar, me hice muchas preguntas. Aquello no fue sólo un error de pilotaje. Era el resultado de una lucha interna que me paralizaba y me convertía en invulnerable. Tenía un camino hacia Dios y otro hacia el diablo. El accidente sólo fue una señal de que Dios estaba allí esperándome para darme la mano".
En su obsesión por la victoria, Ayrton chocaría con muchos compañeros de profesión fuera y dentro de las pistas de la pistas. Nelson Piquet nunca llegó a bloquear su fichaje por Brabham pero Senna gustaba, con demasiada frecuencia, de ver enemigos donde no los había y el caso de su compatriota fue una de esas veces. Ayrton siempre defendería su propia tesis en la que "sabía que su intención final era hacer efectivo el veto a mi llegada y puedo entenderlo, tal vez yo habría hecho lo mismo". De hecho, Senna vetó a Derek Warwick como segundo piloto de Lotus pues era demasiado simpático y podría sintonizar mejor con los mecánicos del equipo que él.
Más tarde llegarían sus duelos, casi suicidas, con otros pilotos. Alboreto, Mansell y en especial con Alain Prost, con el que puso la guinda amarga y triste para el deporte en aquel Gran Premio de Japón de 1990 en el que el brasileño decidió terminar con la carrera de ambos para proclamarse bicampeón del Mundo de Fórmula 1. Admitió que no iba a dejar pasar a Prost en la curva 1 y que continuó acelerando consciente de lo que aquello implicaba. Su movimiento lo creía justificado tras el episodio de un año antes. En su mente, el mensaje a Balestre -presidente de la FIA en aquellos años- era claro: donde las dan, las toman.
La humanidad del mito era tal que necesitó de la llegada de Gerhard Berger a McLaren en 1992 para volver a sonreír en un box de manera habitual, según relata su jefe de equipo por aquel entonces. Otros como Jean Alesi también vivieron en primera persona el orgullo de Senna y su falta de capacidad para llegar a reconocer errores propios. Rodaban en Phoenix en 1990 y Alesi ostentaba el liderato a mitad de carrera, pero un inmisericorde Senna venía con su McLaren por detrás. Aun así, el francés de Tyrrell se jugaba el tipo en cada frenada y ponía en problemas al brasileño, que finalmente, con esfuerzo, lograba pasarle. A final de carrera, ya en el podio, Ayrton se justificaría con el novato: "me costó porque estaba a punto de cambiar de neumáticos". Hiperbólico ante situaciones inesperadas.
Un héroe para los suyos, consciente de las debilidades de su pueblo, de la marginación de los menos favorecidos y de la inexistencia de una clase media que era un sueño europeo. Ayrton Senna dedica parte de sus ingresos a ayudar a aquellos que viven en favelas en un inframundo que él nunca imaginó, ni en sus peores pesadillas de hijo de empresario y con criados las 24 horas del día. No obstante, el piloto es consciente de lo que le rodea cuando visita a sus familiares en su Brasil natal y no quiere desaprovechar la oportunidad que sus manos y su agresividad en pista le han dado para contribuir a hacer algo más llevadera la existencia de unos pocos de los tantos necesitados que habitan en la marginación.
Ayrton es consciente de que enarbolando la bandera verde y amarilla, símbolo de su país, consigue hacer partícipes de sus éxitos a aquellos que deambulan entre desperdicios y traficantes; a aquellos que sueñan con un futuro que no existe, aquellos que observan a su ídolo con una mezcla de admiración y envidia. Senna ofrecerá su lado más humano con sus conciudadanos y ellos le devolverán el gesto en la jornada del 5 de mayo de 1994, abarrotando puentes, farolas y aceras.
Una década sin muertes hasta ese 30 de abril. Una década en la que los pilotos no quisieron ver el fuego con el que jugaban en medio de un bosque de velocidad, éxito y glamour. Una década que terminó ese fin de semana en San Marino y que no se volvería a repetir jamás. La tragedia golpeaba a 214km/h la curva de Tamburello -tras el adiós de un casi desconocido, para la mayoría en ese momento, Ronald Ratzenberger, el día anterior a bordo de su Simtek S941- y el aliento quedaba contenido en las gradas y los muros.
La hipérbole de la tristeza y la congoja rodeó al astro brasileño en sus últimas 24 horas. Habló con su novia por aquel entonces tras retratarse con dos recién casados en el hotel donde siempre se hospedaba en Imola; pero cada uno de los gestos que realizaría desde que salió con su Williams del box hasta que arrancó su último Gran Premio serán recordados, analizados y soñados año tras año en un intento por descubrir cuál fue su último pensamiento, qué intención tuvo el destino aquella tarde.
Pasión milimétrica. Obsesión magistral. Trascendencia al volante y humanos errores. La figura de Ayrton Senna seguirá siendo modelo para tantos pilotos que sueñan con llegar alguna vez a vivir el ‘Gran Circo’ desde dentro, ahora que la seguridad ya es costumbre y los accidentes graves son ex-cepciones lógicas de un deporte de riesgo. La mirada perdida en sus últimos pensamientos en un intento de reconciliarse consigo mismo y con aquel con el que compartió la clasificación del GP de Mónaco de 1988.
El último movimiento de un casco legendario tras el impacto contra el muro san-marinense y el re-cuerdo, el recuerdo de generaciones que seguirán añorando y haciendo revivir al mito humano. "Si alguna vez tengo un accidente en el que pierdo la vida, espero que sea definitivo. Si vivo quiero vivir intensamente porque soy alguien intenso".
Agroganadera Masái Mara S.A.
Proyecto Bolivia
mail: masaimarasa@gmail.com
sitio web: www.altoganado.com
Gracias...
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30/04/2014 16:49
30/04/2014 16:59
30/04/2014 17:08
El mundo de la Fórmula 1 se prepara para una de las fechas más especiales que se recuerdan en los últimos años: el 20º aniversario del último fallecimiento en pista de la categoría reina del automovilismo, el adiós de Ayrton Senna a este mundo. Aquel fin de semana negro de 1994, tambiénRonald Ratzenberger dejaba su vida en el asfalto y los homenajes y recuerdos que se preparan para el próximo 1 de mayo son múltiples. El más relevante, sin duda, será el que el Autódromo de Imola realice en memoria del astro brasileño. Senna había pilotado hasta el año anterior con McLaren -donde consiguió sus tres títulos mundiales- y Ron Dennis ha querido recordar momentos fuera de la pista con el piloto carioca.
"Recuerdo las risas y la diversión con él", asegura Ron Dennis a ‘Reuters’. "Es necesario decir, cuando alguien del grupo volvía a su habitación algo más tarde en la noche, no había nada en ella. Nada. Sin muebles. Sin ropa. Nada". Algunas de las bromas que Ayrton Senna y Gerhard Berger, compañero y amigo en sus últimos años en McLaren, se hacían entre sí incluyeron ranas en la habitación del hotel, quesos olorosos en conductos de ventilación o un maletín lanzado desde un helicóptero. "Normalmente había cosas que superaban las payasadas y no eran tan divertidas, sobre todo cuando se dañaban objetos ajenos, lo que ocurría frecuentemente…era una chiquillada pero al mismo tiempo creaba un gran ambiente en el equipo", reconoce el actual CEO de McLaren.
Ron Dennis reconoce que Gerhard Berger fue como un antídoto perfecto tras los años de enorme tensión entre Ayrton y Alain Prost. "Gerhard me dio el arma perfecta para tratar con Ayrton porque trajo humor al equipo. Diría que el concepto de hacer bromas y Ayrton riéndose de ellas no era posible antes de que Gerhard llegara al equipo. Pero desde ese momento, se rompió completamente el hielo", reconoce un Ron Dennis que recuerda con alegría aquellos tiempos pasados. "Fue llevado al extremo. Gerhard no tenía límites. Quiero decir, ningún tipo de límite. Iba hasta el punto de ser realmente peligroso. Hubo un momento en el que estábamos en Hamilton Island y nos encontrábamos buceando. Y estábamos a una profundidad bastante importante cuando Gerhard llegó y me quitó la bombona de aire. Él pensó que era realmente gracioso".
El directivo británico coincide con tantos otros personajes del ‘Gran Circo’ en que la excelencia de Senna siempre será recordada, generación tras generación. "Fue enormemente bueno todo el periodo que él estuvo en el planeta. No puedo ver nada positivo en el hecho de que él tuviera un accidente y perdiera su vida. Creo que hay muchos pilotos que están en el deporte demasiado tiempo y mancillan su grandeza. Él fue simplemente increíblemente competitivo hasta la saciedad", recuerda, con nostalgia, Ron Dennis. "Por lo que, ¿qué recuerdo? Nunca pienso ‘Me pregunto cómo sería Ayrton si estuviese aquí hoy’. Bueno, algo que sí tendría es que parecería condenadamente viejo. Y habría tenido otras cosas en su vida que habrían restado valor a su reputación. El podría haber tenido otro matrimonio fallido".
"Su final llegó demasiado abruptamente por lo que recuerdas aquella grandeza. Y en segundo lugar, él era increíble porque tenía valores humanos, era muy honrado", alaba el jefe de McLaren el lado humano de un genio brasileño que no dará a basto a recibir homenajes durante la próxima semana allá donde quiera que esté.
30/04/2014 17:15
Igual que ahora, jaja
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30/04/2014 17:16
30/04/2014 17:18
Vuelta perfecta.
30/04/2014 17:25
Posts: 1132
30/04/2014 17:34
Magia.......larga cuarto, pierde un puesto en la largada, supera 4 autos antes de terminar la primera vuelta y le saca una vuelta al segundo al final de la carrera.
30/04/2014 17:39
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30/04/2014 19:58
30/04/2014 20:03
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30/04/2014 20:15
vayan pelando las chauchas ...
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30/04/2014 20:29
30/04/2014 20:37
Nadie en las pistas lo conoció tanto como Jo Ramírez.....en negrita y con mayor tamaño de la letra pongo lo más sobresaliente, aunque las notas son jugosas de pé a pá.....
CIUDAD DE MÉXICO, 16 de agosto.- “Como dos gotas de agua”. Jo Ramírez recuerda que las máquinas, carrocería y llantas de McLaren eran idénticas para Alain Prost y Ayrton Senna. “La diferencia era que elProfesor hacía lo necesario para ganar el campeonato (si llegar en quinto puesto le daba el título, Prost llegaba en quinto), mientras que Senna danzaba arriesgadamente en las pistas, siempre queriendo vencer a los demás”.
Lo platica el mexicano Joaquín Ramírez, ingeniero mecánico que se convirtiera en coordinador de aquella escudería (1984-2001) que tuvo en sus manos a los dos mejores pilotos de la Fórmula Uno. Una charla a más de 17 años de la muerte del piloto brasileño.
A Jo le han regalado todos los libros que se han hecho en torno a Senna, tiene un set de siete videos que le regaló la tv japonesa sobre la vida de Ayrton y los conserva todavía envueltos en celofán. Jo escribió su autobiografía (Mi vida en la Fórmula Uno) en la que platica del brasileño y la amistad entre ambos.
“Tengo muchas cosas de él, trajes, zapatos, cascos, copas, volantes”, una pequeña colección que Jo Ramírez guarda en su casa, en Andalucía. Jo regresa a México una vez al año, cada vez que compite en la Carrera Panamericana.
¿Era difícil trabajar con los dos genios?
No era fácil porque los dos eran tipos con fuerte personalidad y un talento increíble. Personas muy difíciles de manejar. Era un problema, pero quién no quería tener a Alain Prost y Ayrton Senna en su escudería.
Más allá de la parafernalia, la tv y el pódium, ¿cómo era tener al francés y al brasileño en la intimidad de la McLaren?
El primer año fue fantástico porque los dos se respetaban mucho. Cuando Senna llegó a las pistas, Prost era el número uno y cuando Senna llegó a McLaren lo único que tenía en mente era derrotar al campeón del mundo, y en su propia escudería. Prost lo recibió con los brazos abiertos, pues no tenía ningún prejuicio sobre Senna. Cenaban juntos, charlaban. En el segundo año empezaron los problemas, pues tenían el mismo objetivo y literalmente no cabían en las pistas.
¿Llegaron a los golpes?
No, nunca. Se gritaron una o dos veces, después del Gran Premio de Portugal cuando Senna empujó a Prost muy cerca del pit lane, donde estaban todos los mecánicos en los fosos. Si uno se hubiera salido, hubiera matado a mucha gente. Alain le gritó a Senna diciéndole si quería el campeonato, tanto que estaba dispuesto a matarse por él, pues que se lo quedara. Que Prost no quería morir por una carrera.
¿Cómo eran debajo de los autos?
Era más divertido salir a cenar con Prost que con Senna. Ayrton era más intenso y platicaba siempre de problemas con el auto y cómo mejorar al siguiente día. Con Prost platicabas de mujeres, de la vida, de todo. Aunque después de las carreras, cuando ganaba, Senna era muy divertido, bailaba como loco toda la noche.
¿Cómo conoció a Senna?
Yo trabajaba con Fittipaldi, estábamos haciendo pruebas en Silverstone y Senna acababa de salir de la Fórmula Ford en Inglaterra. Emerson era campeón y brasileño y Ayrton fue a saludarlo. Tomamos un café y platicamos un poco, cuando Senna se despidió Emerson me dice: “fíjate en este chico, va a llegar a ser uno de los más grandes en el deporte”.
¿Fueron amigos?
Demasiado. Nos conocimos antes de que él llegara a la Fórmula Uno, cuando yo estaba con Fittipaldi. Cada vez que él venía a una carrera charlábamos y en los aviones nos sentábamos juntos porque él empezaba a conocer gente y su inglés no era tan bueno. Podíamos hablar en portugués por mis años con Fittipaldi.
¿Algún entretenimiento?
Le gustaba mucho el aeromodelismo, tenía muchos aviones y era experto en manejarlos. Hasta en eso quería ser perfeccionista.
Una época difícil de olvidar.
Un época fantástica para el automovilismo porque estaban Senna, Prost, Rosberg, Mansell, Piquet, gente que andaba muy rápido. Fueron campeonatos de gran calidad, distinto en la época de Schumacher, pues sólo Hakkinen le daba batalla. Los otros pilotos no eran tan buenos y sus autos no eran tan rápidos. Si Senna no hubiera muerto, Schumacher no hubiera ganado tantos campeonatos.
Senna-Schumacher, un duelo que duró muy poco.
El automovilismo perdió a su mejor exponente y nos perdimos los piques que hubiéramos visto entre ambos. No cabe duda que Schumacher también empezó muy fuerte y muy pronto se quedó sin rivales de calidad. Con Senna se hubieran visto piques fantásticos como el de Senna y Prost.
Tengo entendido que Senna lo impresionaba.
Una vez llegaron a chocar en Francia y Senna quedó fuera al principio de la carrera. Una tormenta paró la prueba por algunos minutos, los que aprovechó Ayrton para acercarse a Schumacher. Senna me guiñó el ojo y me dijo: fíjate cómo lo voy a desincronizar. No escuché lo que le dijo, pero vi la cabeza de Schumacher moverse y su cara muy atenta. Cuando arrancó la carrera, Schumacher chocó en la primera vuelta y Senna quedó muy contento por eso. El pique comenzaba.
¿De todas las personalidades que usted conoció, en qué lugar pone a Senna?
En cuanto a personalidad me quedo con Juan Manuel Fangio, quien fue un caballero de las pistas, admirado y respetado por todos los pilotos que corrieron en su época. Como un piloto que nunca comete errores escojo a Prost, demasiado limpio cuando corría. El más completo fue Senna, el más rápido.
El glamour de la Fórmula Uno.
Es un deporte que atrae a las mujeres, a las personalidades. Senna era muy tranquilo, estaba casado aunque no duró mucho por su devoción a la profesión. Anduvo con una que otra mujer, entre ellas la brasileña Xuxa. Tuvo una (Adriana) que no aparece en la película porque la familia no lo aprobó. Siento que el filme estuvo incompleto, porque si quieren hacer un documental y no pasan al amor de Senna, con la que se iba a casar, pues la historia queda incompleta.
Se decía en los pits que Senna hablaba con Dios.
Senna era muy religioso, siempre leía un capítulo de La Biblia antes de cada carrera. Prost era el que decía que Senna no creía tener un accidente porque se sentía protegido por Dios.
Si no hubiera muerto, ¿qué estaría haciendo el Ayrton de 51 años?
Seguramente estaría ayudando a su gente. Me atrevo a decir que pudo ser Presidente, porque su país lo adoraba.
¿El día de su muerte, Senna hizo algo distinto?
Estaba muy impresionado por la muerte de (Roland) Ratzenberger, en un fin de semana horrible empezando por el accidente de Rubens Barrichello. Impresionado porque acababa de conocer a Ratzenberger. Se hablaron muchas cosas. Yo lo vi muy serio, ya no estaba en mi equipo (Senna firmó con Williams-Renault). Una noche antes de su accidente me pidió le reservara un helicóptero para volar a Portugal apenas terminara la carrera. Se veía triste.
¿Qué fue lo último que se dijeron?
El día de la carrera nos saludamos, me agradeció lo del helicóptero, le dije que en McLaren esperábamos su retorno y un ‘nos vemos en el pódium’.
La pelicula...
En el año del 95 se había aprobado un proyecto de cine, con un costo de 100 millones de dólares. La idea era que el español Antonio Banderas personificara al mítico Senna, en una aventura que no se llevó a cabo. Hoy, producida por James Gay Rees y dirigida por el inglés Asif Kapadia, Universal Pictures presenta en México un documental de 106 minutos que muestra a una de las leyendas de la Fórmula Uno (Ayrton Senna), desde su llegada en 1984 hasta su muerte, una década más tarde. Una carrera meteórica en las pistas del mundo contada por la familia del piloto, periodistas, personal de McLaren y en la que sobresale la rivalidad entre el brasileño y el francés Alain Prost. Una historia en la que las curvas se toman a más de 160 kilómetros por hora.
30/04/2014 20:43
Una nota del diario Marca del 2007....
jueves, 22 marzo 2007, 17:05
Me encontré con Joaquín Ramírez, 'Jo' para la Fórmula 1, durante los test de pretemporada en el circuito de Jerez. Entraba y salía del box de McLaren como Pedro por su casa y, aunque ya había colaborado para Marca en 2004 haciendo artículos de opinión, le pedí una entrevista tranquila sobre su época en McLaren, la F-1 y demás. Accedió muy gustoso, como siempre, con la eterna sonrisa puesta en la cara y eso que hacía un día de perros en el circuito. Esta entrevista se publicó en Marca hace unas semanas, pero sólo en un 50% ya que, así es el periodismo escrito, nunca cabe todo lo que tienes, nunca te encaja el titular y nunca acabas contento. A Jo se la envié y le gustó mucho, pero creo que es mi deber colocarla entera ahora en internet para que no se pierda todo lo que me contó. Aquí va la versión original, o muy al estilo de ahora, el 'directors cut' de la entrevista y algunas de las mejores frases de su libro autobiográfico:
Jo Ramírez (México 1941) tiene una visión privilegiada de la Fórmula 1 y de McLaren, ya que trabajó 40 años en la disciplina y los 18 últimos en el actual equipo de Fernando Alonso. Mano derecha de Ron Dennis hasta 2001, a su cargo ha tenido desde Lauda a Prost, Senna o Hakkinen. “Era una parte tan importante de la química de McLaren que no es de sorprender que no haya sido competitivo desde que se fue” dice Alain Prost en el prólogo de su libro “Memoirs of a racing man” (Memorias de un hombre de las carreras). Lo ha escrito porque mucha gente le recomendó que no se fuera a la tumba sin contar los años de oro del automovilismo. Sobre todo su difícil papel a finales de los ochenta, ya que mantenía una íntima relación con los dos genios Senna y Prost que batallaron por su supremacía en McLaren.“Está todo, pero me recomendaron no pasar de 80.000 a 90.000 palabras y poner 40 años de tu vida en ese hueco es complicado. Al final la cosa quedó en 112.000 y algunas cosas han quedado sin contar” comenta Ramírez, ahora en su jubilación pero que sigue siendo una de las personalidades más respetadas y queridas del ‘paddock’..
¿Quién gana el Mundial de este año?
Desde luego espero que McLaren. Hace mucho que no han tenido un campeón del mundo en el equipo y tener a un campeón vale mucho, porque cuando los ingenieros, mecánicos, aerodinamicistas terminan su trabajo saben que el piloto que es un campeón, va a poner otro 150% suyo. Es como un imán que atrae a toda la gente, como hacía Schumacher en Ferrari o Senna y Prost en McLaren. Están en su momento y lo tienen que aprovechar. Yo conozco a McLaren y sé que lo van a aprovechar porque si no lo hacen ahora…Ron Dennis es un hombre que odia perder y está buscando esta oportunidad de volver a ganar el Mundial y retirarse vendiendo lo que aún tiene de McLaren. Es como un piloto, quiere dejarlo estando arriba.
El tipo más excepcional que se ha encontrado
Desde luego como piloto Ayrton Senna ha sido el más grande piloto. Igualmente con Prost aún tengo una amistad muy buena y fuerte, pero como piloto desde luego Senna.
Y no pilotos...
Como mánager desde luego Ron Dennis. Aprendí mucho de él. Un tipo con un carácter difícil de comprender, pero un tipo completamente dedicado al 100 por 100 a lo que hace. Por eso ha tenido tanto éxito, porque en su trabajo era el mejor. También tuve pasajes de mi vida con Dan Gurney y Ken Tyrrell estupendos.
¿Cuál ha sido la mejor Fórmula 1, la más bonita?
Cada era ha tenido su fascinación especial. Hoy en día hemos perdido el romanticismo de la Fórmula 1, pero los años 60 fueron fascinantes porque había muy poca tecnología. Tal vez elegiría los 80, a finales, en el 88 y 89 cuando tuvimos a los dos mejores pilotos del mundo, un gran motor, una buena estructura en el equipo, aquél año en que ganamos 15 de 16 carreras fue, bueno, el público sabía que iba a ganar un McLaren la carrera, pero nunca les defraudamos porque los pilotos no tenían órdenes y la gente pudo ver a los dos mejores batallar entre ellos con coches iguales.
¿Aquél McLaren maravilloso que lo ganó todo es una birria comparado con el que no ganó nada el año pasado?
Completamente. Ha cambiado muchísimo, no se pueden ni reconocer.
¿Qué harían los pilotos de ahora con aquéllos coches, o al revés?…
Creo que todos estos avances electrónicos no convierten a un piloto bueno en campeón. Los buenos pilotos lo eran antes y lo son ahora. ¿Ganarían entonces? Imagino que sí.
¿Fernando hubiera sido campeón con aquél MP4/4 invencible y Senna con el actual?
Nunca trabajé desgraciadamente con Fernando. Imagino que sí hubiera hecho lo mismo en esos años. Senna desde luego hubiera sido campeón con estos coches igual que con los otros. Senna, Prost, Alonso, Schumacher son tipos que han nacido con el talento, que no han tenido necesidad de esforzarse a desarrollar el talento como Hill, su padre Graham, Mansell... son otro tipo de pilotos.
¿La carrera más increíble que recuerda fue?
El Gran Premio de Australia de 1993, la última de Senna en McLaren y la última de Prost (en Williams) ya que se retiraba. Había muchas cosas en juego. Estábamos a la par con Ferrari con 103 victorias cada uno y el que ganara se ponía por encima y era muy importante ganar. Me acuerdo que en la parrilla Ayrton me llamó. Creía que lo hacía para apretarle los cinturones más, pero me agarró del brazo y me dijo “me siento muy extraño de estar aquí sentado por última vez en un McLaren” y le contesté “pues imagínate nosotros, estamos tristísimos de perderte. No te tengo ni que decir lo importante que es para nosotros ganar esta carrera ya que seríamos el equipo más exitoso de la historia”. Y luego le dije en inglés “if you win that, i will love you forever”, si ganas te querré para siempre. Me apretó el brazo muy fuerte y sus ojos se humedecieron. Era un tipo muy emotivo y me preocupé de haberle puesto más nervioso aún, pero controlaba sus emociones, ganó la carrera y finalmente Senna y Prost se abrazaron y dieron la mano…
Algo que Usted intentó siempre, que Senna y Prost se reconciliaran…
Eso es, algo que yo intenté en los dos años anteriores ya que era muy amigo de los dos. Era una lástima porque cuando empezaron a correr juntos se admiraban tanto el uno al otro que al llegar aquél año pues bueno, la batalla era tremenda, muy intensa, con Senna 8 victorias y Prost 7 peleando el título…
¿Se puede mojar ahora y decir quién tuvo la culpa en Japón? (cuando Senna y Prost chocaron en la chicane y el título fue para Prost)
Pues definitivamente Prost lo cerró. Pero recuerdo estar en el aeropuerto el día siguiente y ver a Alain y decirle “el peor error de tu vida lo hiciste ayer porque cuando ves a Senna entrar por dentro como un rayo, si lo dejas pasar se hubiera pasado tan fuerte que no hubiera dado la vuelta. Déjalo pasar. Ese el primero, y después bajarte del coche sin tener una sola avería. Senna se quedó dentro con el morro roto (de hecho siguió y ganó pero luego fue descalificado). Si te hubieran empujado hasta habrías ganado la carrera porque no tenías que entrar a arreglar nada”. Y él me dijo que se saló del coche porque vio una rueda girada y como el trompazo había sido tan grande pensó que estaba roto, pero que luego vio la otra rueda también girada al mismo sitio, es decir, que el coche estaba perfecto, sólo el volante se había girado.
Prost nunca ha admitido su culpa en aquello
No. Y no lo va hacer, pero se ve que giró mucho antes, aunque quizás lo hizo mecánicamente no de forma malintencionada sino por el instinto de ganar un Mundial.
¿Le gusta la F-1 actual?
Demasiada tecnología, demasiados cambios de reglamento. Es complicado porque es un deporte muy tecnológico y tienes que dejar cierta tecnología. Si no lo haces, las grandes casas constructoras no tendrán interés en participar. Ellos quieren hacer pruebas y luego ponerlas en sus coches de calle; es importante para ellos ganar el domingo, vender el lunes, pero por otra parte hay muchas cosas que han hecho el automovilismo más predecible.
¿Qué quitaría?
Me gustaría quitar la tracción, los coches van sobre raíles, se ha perdido un poco el lado humano. Además no hay tantos adelantamientos porque es imposible errar un cambio de velocidad. Si volvemos a los manuales el primero que haga un error pierde puesto. Eso quizás se debería dejar.
ALGUNAS PERLAS DEL LIBRO "Memoirs of a Racing man"
“Senna cometía tan pocos errores y cuando los hacía se castigaba tanto que si ni siquiera Ron Dennis podía regañarlo. Era un perfeccionista, no podría tolerar los errores del equipo y mucho menos los propios”
“La primera vez que Ayrton compitió a mi lado, en la F3 de Macao, me di cuenta que su determinación no tenía igual, su sueño era convertirse en el mejor piloto de carreras del mundo. No había nada más en su vida: iba a tener éxito o morir en el intento”.
“Senna tenía la filosofía de desmoralizar a la oposición, intimidar a los otros pilotos cargándolos con un sentimiento de inferioridad, empezando por sus compañeros de equipo. Tenía que ser el más veloz todo el tiempo, en pruebas, prácticas o calificación”-
“La primera vez que vi a Ron Dennis en una discusión de alto nivel con los peces gordos de una compañía internacional me quedé completamente impresionad de la habilidad con la que podía negociar; tenía las respuestas adecuadas para todas las preguntas y podría haberle vendido congeladores a los esquimales”.
“Jim Clark compartía su punto débil con Michael Schumacher: ambos eran excelentes pilotos, tremendos en cuanto a velocidad, pero a los dos les gusta estar solos al frente y las pocas veces que los presionan, se doblan”.
“François Cevert me dijo un día que tomar a fondo la Grande Curva de Monza no era cuestión de valentía, sino de decisión. Una vez que has tomado la decisión de entrar a fondo, tus pelotas, que estaban a la altura de la garganta en ese momento, regresan a su posición original y ya siempre la volverás a tomar a fondo”
“Pude ganarle una negociación a Bernie Ecclestone, 5.000 dólares que me ahorre al engañarle con un flete de material por avión. Y no mucha gente puede decir eso”
“En Fórmula 1, como en otras cosas, para llegar a cualquier lado depende de a quién conoces en lugar de lo que sabes”
“Con un equipo pequeño necesitas un piloto con un conocimiento razonable de mecánica, paciencia comprobada y, sobre todo, un buen sentido del humor. La vida al final de la parrilla es muy distinta a la de la primera fila”:
“Había mucha más camaradería entre los directores de equipo en aquellos días (principios de los 80), ayudas que nunca se darían en el ambiente de ‘estanque de pirañas ‘ que existe en la F-1 moderna”.
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30/04/2014 20:55
30/04/2014 22:08
Ayrton siempre decía, el segundo es el primero de los perdedores.
Con el pretexto del estreno del documental sobre Senna, hablamos con Jo Ramirez sobre su amigo, su compañero, Ayrton Senna da Silva. Esta es la entrevista.
-¿Cómo fue que conoció a Senna?
Lo conocí recién llegaba él de Brasil, yo estaba trabajando para Fittipaldi y el corría en la fórmula Ford. Emerson fue quien me lo presentó, charlamos los tres y cuando se retiró Emerson me dijo: "sigue a este muchacho porque va a ser uno de los más grandes en la historia". Ya desde entonces Emerson se imaginaba lo enorme que Ayrton sería.
-Senna menciona en el documental sobre esa hambre por la velocidad, casi de manera religiosa, ¿cómo describiría usted esa necesidad por la velocidad?
La velocidad es nuestro negocio, Senna nació para manejar automóviles, nunca he visto a alguien que se dedique con tanta pasión a un deporte. Era muy aplicado a su trabajo, nada se le dio gratuitamente. Por ejemplo, todos saben cuan bueno era cuando la pista se mojaba, pero eso no fue gratuito, cuando comenzaba a llover, sacaba su go-cart y practicaba. Era un fenómeno, un hombre diseñado para ganar.
-¿La rivalidad Senna Prost en realidad fue tan grande como se ve en el documental?
Si, era muy difícil manejarlos a los dos, pero era el precio de tener a dos grandes estrellas, mejor eso a tener a dos tipos que no saben correr. Lo cierto es que los dos se respetaban mutuamente y en efecto, al principio Ayrton se volvió una obsesión para Prost. En el documental Prost sale como un villano y no estoy de acuerdo con esa percepción, en realidad ambos se complementaban, la rivalidad los hacía grandes a los dos. Yo creo que si no hubiera muerto Senna, ambos hubieran sido buenos amigos. Un dato: un día antes de morir, Senna comió con Prost.
-El documental proyecta a un Senna obsesionado no con el podio sino con la gloria de llegar primero, ¿cómo vivió usted esa obsesión estando tan cerca de él?
Es cierto, Ayrton era un obsesionado por la victoria, usualmente no estaba contento si llegaba en segundo o tercer lugar. Pero también le encantaba remontar, recuerdo en una ocasión que tuvo un mal arranque, comenzó a rebasar y rebasar, terminó en tercer lugar. Estaba muy contento con el resultado a pesar de no llegar en la primera posición. Lo que lo movía era la competencia, el competía para ganar, siempre.
-¿Hay algo en el documental que no le guste, o que sienta que no es exacto?
Aquello de que Prost sale casi como villano y como dije antes, en realidad ambos se tenían mucho respeto. Prost nunca fue una obsesión para Ayrton. En realidad al único piloto que Senna realmente le temía es Terry Fulerton, un piloto de sus días en las pistas de go-carts. Tampoco me gustó que sale mucho la chica esa, Xuxa. Ella fue un pasaje en la vida de Senna pero no es con ella con quien se iba a casar, él se casaría con su novia posterior, Adriana, pero la familia no autorizó para que saliera en la película.
-Usted estaba ahí, el día del accidente que llevó a Senna a la muerte. ¿Cómo vivió Jo Ramirez ese día?
Después del accidente no quisimos saber nada. Obviamente pararon la carrera, yo seguí haciendo las cosas de rutina para el cierre pero no quise escuchar noticias ni nada. Dentro de mí estaba convencido de que no le iba a pasar nada, que estaba fuera de peligro… en fin.
-¿Cuál considera que es el legado de Senna?
Senna llevó a la Fórmula 1 a un nuevo nivel. Mostró que era posible hacer más, no importando las condiciones. Es importante que su herencia y su memoria se conozcan.
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