No me van a quebrar.
No soy Juan Geltman .No tengo “la mirada más triste del mundo”.
Alguna mañana en Praga , un empleado de correos descubrió su
Cucaracheidad .
La cucaracha es naturalmente buena decía Rousseau , pero la sociedad
La pervierte. Lo mismo pensaba el Mono Villegas cuando volvía de tocar
Y regresaba sólo a su monoambiente en Brooklyn y cientos de sus compañeras de ruta
Pululaban por la mesa donde iba a sentarse a comer.
No mataba a ninguna , las corría suavemente y les decía “ahora me toca a mi “.
Gardel, Piazzola, Villegas , Atahualpa ,solitarios reflejos de un país habituado
A buscar su nombre, su entidad , arafue.
Doscientos años de soledad , una locura que duplica a la de Macondo , cuantitativa
Y cualitativamente hablando .
Está sólo el que no escucha al otro .Está sólo el que se engaña a sí mismo , el
Que ama la muerte ( la inmovilidad ) ,más que la vida , la creatividad , el cambio.
Eso ya lo vió magistralmente Ezequiel Martinez Estrada en “Radiografía de la Pampa “
Y auguró calamidades : bombardeos ,imberbes echados de una plaza, desapariciones ,consensos de Washington , Consensos de Calafate y cohetes espaciales que iban a volar 2 metros y desplomarse.
Trapalanda derivó en chantalandia ,dejando atrás al granero del mundo , la nueva Argentina , la vieja Argentina , y una pared a la que le afanaron un retrato.
La soledad es nuestra esencia , y eso lo refleja el tango . Siempre la ñata contra el vidrio
En un azul de frío, y el otro como un extraño al que si me atrevo a mirar a los ojos,
Lo hago de manera desafiante , enfrentado y sin emparentarme.
Tinelli vocifera , inventa una estética del desasosiego , con movimientos rápidos de cámaras ,muchas veces mirando desde el piso . El ritmo fractura al sujeto ,
Lo destruye , y lo muestra tal cual lo quiere el poder : sin obra social, ni pasado ni futuro.
El tiempo también se fragmenta : No es una cadena de instantes , sino un haz de colores
Inconexos , donde la fugacidad intenta remedar –huyendo – aquella vieja definición
Platónica : La imagen móvil de la eternidad.
Velocidad es el nuevo nombre del olvido , y los coches trepando por las paredes
Su antitética marca en el orillo.
Hegel decía que muchas cosas existen , pero no son reales .
Intuyo que hablaba de Argentina.
