Su apodo normal lo conocemos : " Celular " .
La explicación también :
" Para llegar a él , hay que poner el 15 " .
Ante sus íntimos , hace rato que se defiende o descarga la pesada mochila : " En verdad , soy Obediencio " , alega .
Esa defensa , luego del episodio de la valija venezolana y el despido de uno de sus alfiles ,Claudio Uberti , quién destempladamente quiso parar el incidente aduanero , sin poder lograrlo por la intransigencia de la oficial María Luján Telpuk quién republicanamente se puso los pantalones que quizás nos faltan a muchos argentinos
(" O hacemos un acta o van todos presos " ) , esa defensa , antes íntima , digo , ahora la ha hecho trascender a algunos medios de prensa :
" Yo soy Obediencio " ,
Pasándole la pelota a su superior , como alguna vez lo hizo Manzano ( " Yo robo para la corona " ) , con Menem .
Evidentemente , Julio de Vido , no es un recaudador más , y tiene vuelo propio , como para no permitir que terminen fácilmente con él .
Por eso ,sintiendose acosado , y con menos tropa , mandó semipúblicamente el aviso , y de manera nada elíptica .
A calzón quitado .
Cualquier semiólogo , además , reconocería en este apelativo , una confesa y estrecha relación , con un personaje de historieta que , a nosotros , los argentinos , ya no nos escandaliza : " Afanancio " .
Es verdad : No nos escandaliza la falta de explicaciones por el dinero de Santa Cruz , ni las coimas de Skanka , ni la subfacturación de armas , ni el sobre de Felisa , ni las 800 lucas gringas que pretendían entrar por izquierda en una avioneta donde viajaban tres funcionarios argentinos .
Nos da sí un hálito de esperanza , la firmeza mostrada por los oficiales de gendarmería en el caso de Micceli , y por los de aduana en el aeroparque , mientras nosotros miramos , sin sorprendernos en demasía , y , lo que es peor , sin reclamar por los ilícitos .
Tal vez , porque tanta impunidad fortifica nuestra impotencia .
O nuestra resignación .
Quizás , porque no somos republicanos ( "res - pública ":cosa del pueblo , o de todos ) y en nuestro exacerbado individualismo , nos importa un carajo , lo que al ser de todos , parece ser de nadie .
En tal caso , como diría ese semiólogo , al menos , somos cómplices .
Eso también es un delito .
La explicación también :
" Para llegar a él , hay que poner el 15 " .
Ante sus íntimos , hace rato que se defiende o descarga la pesada mochila : " En verdad , soy Obediencio " , alega .
Esa defensa , luego del episodio de la valija venezolana y el despido de uno de sus alfiles ,Claudio Uberti , quién destempladamente quiso parar el incidente aduanero , sin poder lograrlo por la intransigencia de la oficial María Luján Telpuk quién republicanamente se puso los pantalones que quizás nos faltan a muchos argentinos
(" O hacemos un acta o van todos presos " ) , esa defensa , antes íntima , digo , ahora la ha hecho trascender a algunos medios de prensa :
" Yo soy Obediencio " ,
Pasándole la pelota a su superior , como alguna vez lo hizo Manzano ( " Yo robo para la corona " ) , con Menem .
Evidentemente , Julio de Vido , no es un recaudador más , y tiene vuelo propio , como para no permitir que terminen fácilmente con él .
Por eso ,sintiendose acosado , y con menos tropa , mandó semipúblicamente el aviso , y de manera nada elíptica .
A calzón quitado .
Cualquier semiólogo , además , reconocería en este apelativo , una confesa y estrecha relación , con un personaje de historieta que , a nosotros , los argentinos , ya no nos escandaliza : " Afanancio " .
Es verdad : No nos escandaliza la falta de explicaciones por el dinero de Santa Cruz , ni las coimas de Skanka , ni la subfacturación de armas , ni el sobre de Felisa , ni las 800 lucas gringas que pretendían entrar por izquierda en una avioneta donde viajaban tres funcionarios argentinos .
Nos da sí un hálito de esperanza , la firmeza mostrada por los oficiales de gendarmería en el caso de Micceli , y por los de aduana en el aeroparque , mientras nosotros miramos , sin sorprendernos en demasía , y , lo que es peor , sin reclamar por los ilícitos .
Tal vez , porque tanta impunidad fortifica nuestra impotencia .
O nuestra resignación .
Quizás , porque no somos republicanos ( "res - pública ":cosa del pueblo , o de todos ) y en nuestro exacerbado individualismo , nos importa un carajo , lo que al ser de todos , parece ser de nadie .
En tal caso , como diría ese semiólogo , al menos , somos cómplices .
Eso también es un delito .
