Debemos instalar en el Parlamento y en la opinión pública la necesidad de que el gobierno convoque urgente a un pacto, como el de la Moncloa, para poner en marcha a nuestro país en beneficio de todos.
Es ingenuo creer que un arbitrio simple pueda generar prosperidad.
La puja distributiva actual se basa en el supuesto de que un grupo puede aumentar su porción de la torta sólo a expensas de los otros.
La sociedad argentina precisa explorar el concepto de una economía en que la torta se agranda y se reparte de manera equitativa.
La condición es que los diferentes sectores acuerden estrategias para ganar productividad y asignar correctamente esas ganancias. Esto implica algo que va más allá de un "shock redistributivo".
Un país aumenta su productividad cuando produce más bienes y servicios, y de mayor valor, con la misma cantidad de recursos (maquinaria, trabajadores, etc.) La sociedad puede pactar mecanismos para que todos los sectores se beneficien con este incremento de la riqueza .
Se alude frecuentemente a los Pactos de la Moncloa, el consenso alcanzado por los partidos de España en 1977. Allí se concertaron reformas integrales de mediano plazo, en las cuales se repartía mejor el costo del plan, que en lo inmediato soportaban los trabajadores mediante un techo para sus salarios.
En España, como ocurre hoy en Argentina, casi nadie pagaba los impuestos a la renta, pero en pocos años se hizo muy difícil evadir. Los resultados positivos de esos pactos suscitaron otros entre las empresas, los sindicatos y el gobierno durante los años siguientes.
El Proyecto Prosperidad es muy ambicioso y producirá más impacto que el Pacto de la Moncloa. Producirá un cambio de mentalidad, un cambio de paradigma.
Va un paso más adelante. Tiene una visión innovadora y que contempla la condición humana de los ciudadanos que lo firmarán.
Es innegable que la actual situación exige que todos hagamos algo al respecto. La solución ya no pasa por renunciamientos unilaterales solamente; ni del Estado ni de los empresarios ni de los asalariados.
Todos debemos aportar y, aunque ese aporte debe ser proporcionado y estar al alcance de cada uno, debe ser lo suficientemente potente y colectivo como para dar el salto que nos libere de la ciénaga en la que hemos caído.
Este Pacto, desencadenará espontáneamente unos efectos secundarios de gran importancia:
Hará que los objetivos de asalariados y emprendedores sean compatibles.
Los asalariados advertirán que disminuyendo los costos y aumentando la calidad y las ventas, aunque aumenten las ganancias de su patrón, aumentarán en la misma medida sus bonificaciones en forma progresiva. Sabrán que es posible construir en armonía.
Así comenzarán a comprometerse más con los resultados de su emprendimiento. Ello los animará a entregar su potencialidad y creatividad sin mezquindades. En este pacto. los asalariados llevarán la parte más esforzada, pero también la más gratificante.
La fórmula para calcular las Asignaciones Plus es:
A= G/(P+C)
La prosperidad será el más seguro lazo de la unidad social.
www.proyectoprosperidad.com.ar
Una Opción Fresca
Es ingenuo creer que un arbitrio simple pueda generar prosperidad.
La puja distributiva actual se basa en el supuesto de que un grupo puede aumentar su porción de la torta sólo a expensas de los otros.
La sociedad argentina precisa explorar el concepto de una economía en que la torta se agranda y se reparte de manera equitativa.
La condición es que los diferentes sectores acuerden estrategias para ganar productividad y asignar correctamente esas ganancias. Esto implica algo que va más allá de un "shock redistributivo".
Un país aumenta su productividad cuando produce más bienes y servicios, y de mayor valor, con la misma cantidad de recursos (maquinaria, trabajadores, etc.) La sociedad puede pactar mecanismos para que todos los sectores se beneficien con este incremento de la riqueza .
Se alude frecuentemente a los Pactos de la Moncloa, el consenso alcanzado por los partidos de España en 1977. Allí se concertaron reformas integrales de mediano plazo, en las cuales se repartía mejor el costo del plan, que en lo inmediato soportaban los trabajadores mediante un techo para sus salarios.
En España, como ocurre hoy en Argentina, casi nadie pagaba los impuestos a la renta, pero en pocos años se hizo muy difícil evadir. Los resultados positivos de esos pactos suscitaron otros entre las empresas, los sindicatos y el gobierno durante los años siguientes.
El Proyecto Prosperidad es muy ambicioso y producirá más impacto que el Pacto de la Moncloa. Producirá un cambio de mentalidad, un cambio de paradigma.
Va un paso más adelante. Tiene una visión innovadora y que contempla la condición humana de los ciudadanos que lo firmarán.
Es innegable que la actual situación exige que todos hagamos algo al respecto. La solución ya no pasa por renunciamientos unilaterales solamente; ni del Estado ni de los empresarios ni de los asalariados.
Todos debemos aportar y, aunque ese aporte debe ser proporcionado y estar al alcance de cada uno, debe ser lo suficientemente potente y colectivo como para dar el salto que nos libere de la ciénaga en la que hemos caído.
Este Pacto, desencadenará espontáneamente unos efectos secundarios de gran importancia:
Hará que los objetivos de asalariados y emprendedores sean compatibles.
Los asalariados advertirán que disminuyendo los costos y aumentando la calidad y las ventas, aunque aumenten las ganancias de su patrón, aumentarán en la misma medida sus bonificaciones en forma progresiva. Sabrán que es posible construir en armonía.
Así comenzarán a comprometerse más con los resultados de su emprendimiento. Ello los animará a entregar su potencialidad y creatividad sin mezquindades. En este pacto. los asalariados llevarán la parte más esforzada, pero también la más gratificante.
La fórmula para calcular las Asignaciones Plus es:
A= G/(P+C)
La prosperidad será el más seguro lazo de la unidad social.
www.proyectoprosperidad.com.ar
Una Opción Fresca
Proyecto Prosperidad
