Los liberales aducen
que, por cierto, las ganancias
les pertenecen al dueño
del medio de producción.
Los socialistas responden
que son propiedad social;
y que debe administrarlas
el Estado socialista
Izquierda contra derecha
se declararon la guerra,
y así nació la pobreza
el hambre y la corruupción.
Para colmo se metió
allí, la Iglesia Católica
y pretendiendo terciar
pontificó alegremente:
"las ganancias son un mal"
y por eso corresponde
cuando alguien lo cometa,
repartirla entre los pobres
Las ganancias aterradas
dejaron de generarse
y dijeron su verdad:
¿No quieren prosperidad?
¿Nadie quiere crecimiento?
¿No desean armonía?
¡Cuándo nos van a entender!
Aquellos que nos generan,
ya sea con inversión,
con esfuerzo cotidiano
o con creatividad,
son los legítimos dueños
de nuestro magno destino
y deben administrarnos.
Como primera medida,
al Impuesto a las Ganancias
hay que redireccionarlo
hacia todo el personal
propio y tercerizado
del medio de producción.
Y después, ya más tranquilos
hay que aplicar esa fórmula
que calibra las ganancias
en su justa relación
a la potencialidad
relativa, en la simbiosis
de trabajo y capital.

que, por cierto, las ganancias
les pertenecen al dueño
del medio de producción.
Los socialistas responden
que son propiedad social;
y que debe administrarlas
el Estado socialista
Izquierda contra derecha
se declararon la guerra,
y así nació la pobreza
el hambre y la corruupción.
Para colmo se metió
allí, la Iglesia Católica
y pretendiendo terciar
pontificó alegremente:
"las ganancias son un mal"
y por eso corresponde
cuando alguien lo cometa,
repartirla entre los pobres
Las ganancias aterradas
dejaron de generarse
y dijeron su verdad:
¿No quieren prosperidad?
¿Nadie quiere crecimiento?
¿No desean armonía?
¡Cuándo nos van a entender!
Aquellos que nos generan,
ya sea con inversión,
con esfuerzo cotidiano
o con creatividad,
son los legítimos dueños
de nuestro magno destino
y deben administrarnos.
Como primera medida,
al Impuesto a las Ganancias
hay que redireccionarlo
hacia todo el personal
propio y tercerizado
del medio de producción.
Y después, ya más tranquilos
hay que aplicar esa fórmula
que calibra las ganancias
en su justa relación
a la potencialidad
relativa, en la simbiosis
de trabajo y capital.

Proyecto Prosperidad
